El tiempo y la felicidad…

Arlen: ¿Cree que se un hombre se arrepiente sinceramente del daño que ha hecho podría volver a la época más feliz de su vida, y revivirla eternamente? ¿Podría ser así el cielo?

Paul: Así es como creo que debe ser.

Arlen: Tuve una joven esposa a los 18 años. Pasamos el primer verano en las montañas. Hacíamos el amor cada noche. Después, se quedaba allí, acostada, desnuda a la luz del fuego. A veces hablabamos hasta que salía el sol. Ésa fue mi mejor época.

La Milla Verde (1999) – Frank Darabont.

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Todo está Borroso…

JACK: ¿Qué me está ocurriendo, Warnie? Ya no puedo verla. Ya no puedo recordar su cara.

WARNIE: Es debido al golpe.

JACK: Tengo tanto miedo de no volver a verla. De pensar que el sufrimiento no es más que sufrimiento. Sin causa, sin propósito, sin sentido.

WARNIE: Yo… no sé qué decirte, Jack.

JACK: Nada, no hay nada que decir. Ahora ya lo sé. Ahora tengo un poco de experiencia, Warnie. La experiencia es una maestra brutal, pero aprendes. Ya lo creo que aprendes.

TIERRAS DE PENUMBRA (Richard Attenborough, 1993)

TIERRAS

La Búsqueda…

“Quería que el personaje de Robert se sintiera aturdido en todo momento. Camina sin rumbo junto a un soldado que toma el sol mientras, a su lado, otros dos se pelean por cualquier motivo. Otro ejecuta ejercicios gimnásticos no muy lejos. Otro mata a un caballo para evitar que los alemanes se hagan con él. Un grupo de soldados magullados canta un himno en honor del país que les ha dejado abandonados a su suerte en una playa francesa. A todo esto, la noria sigue girando. El mundo ha enloquecido. Todos están perdidos menos Robert. Él sigue buscando a sabiendas de que nunca encontrará lo que busca”

Joe Wright (Acerca de la escena de la playa de la película “Expiación”)

El Evangelio Según Meryl Streep…

Recibo cientos de cartas a diario de las que se ocupa mi agente. En ocasiones, durante un estreno, alguien grita: “¡¡Meryl, soy yo, te escribí hace dos años!! ¿Me recuerdas?” Lo siento, pero ni siquiera recuerdo el lugar en el que he dejado las llaves.

Sientes que las cosas son injustas y pones una caja frente a ti porque no quieres pertenecer al mismo mundo que las personas que te han fallado. Después vuelve a ocurrir y las cajas se amontonan hasta que dejas de ver a la gente. Puedes oírles, pero no los ves. Entonces es oficial que has caído en una depresión. (Tras la muerte de John Cazale, con quien mantuvo una intensa relación de siete años, Streep cayó en una fuerte depresión).

Tengo la suerte de tener a mi marido junto a mí. Sin él habría podido continuar adelante pero no habría sido igual. Sería más hosca, más amargada, más desconfiada. Apareció en el momento justo y supo comprender lo que me había ocurrido sin hacer preguntas. No me cree cuando le digo que es el hombre más importante de mi vida. Me da igual, yo sé que lo es. Me da igual lo que digan lo demás siempre que su mierda no le salpique a él. (Se especula que Streep sigue enamorada de John Cazale, cuya tumba visita con frecuencia y del que se resiste a hablar en público. No son pocos los que consideran a Don Gummer, su marido, un remiendo persitente. Llevan casados 34 años.)

He enseñado las tetas un par de veces en mi carrera. Cuando rodábamos “Silkwood” Mike Nichols estuvo tres horas tratando de hacerme comprender lo importante que era el que apareciera desnuda en una escena. “No es un desnudo gratuíto”, me decía. Se podía haber ahorrado el discurso porque le habría dicho que sí en tres segundos. Cuando era joven no me importaba desnudarme en una película. Pero hoy más vale que tengan una buena razón.

El rodaje de “El Cazador” fue tan duro, tan intenso, que pensé que no podría volver a rodar una película en mucho tiempo. Cimino me llevó hasta lugares de mí misma que desconocía. El peor momento fue la escena en la que paso una noche con Michael (Robert de Niro) cuando regresa de Vietnam. No podía evitar llorar cada vez que miraba. Se le veía tan triste, tan desarraigado. Fueron litros de lágrimas reales, no fingidas. Nos llevó tres días rodar la escena. Cuando acabamos, de Niro me dijo: “eres la mejor actriz con la que he trabajado. Arracabas a llorar justo cuando debías”.

Incluso mi hijas me preguntan en ocasiones por qué trabajé en “Mamma Mia”. Lo pasamos genial durante el rodaje. Tan mala no puede ser.

Durante una rueda de prensa, en el festival de Cannes, un periodista francés repasó todos mis premios y nominaciones antes de lanzarme su pregunta. Al final no recordaba lo que quería saber. Debería sentirme orgullosa de todo lo que he conseguido, pero juro que en aquel momento me sentí vieja.

¡Escuchen a las mujeres! Hacen falta más películas escritas y dirigidas por mujeres. No se trata de discriminación positiva; las películas dirigidas y escritas por mujeres dan dinero. No pedimos un trato de favor, sólo que se nos tenga en cuenta en determinados ámbitos reservados únicamente a los hombres.

He rechazado trabajar en muchas películas que terminaron siendo un éxito de taquilla y de crítica. Una de ellas incluso barrió en los Oscars. Su director me dijo que sin mí no habría película y  acepté el papel. Después supe que mi marido había preparado un viaje sorpresa a Hawaii para las niñas y para mí.  Me dijo: “ve y haz tu película. Las niñas y yo estaremos bien”. Me fui con ellos y la actriz que me sustituyó ganó el Oscar aquel año. Fueron unas vacaciones geniales.  La mejor decisión que he tomado en mi vida.

Periódicamente recibo una oferta para escribir mis memorias acompañada de un generoso cheque que aún sería más generoso si hiciera hincapié en mi vida privada. Considero que me encuentro en situación de ventaja con la mayoría de la gente en la faceta profesional. He trabajado con docenas de personas interesantes. Sin embargo mi vida privada siempre fue muy sencilla. He vividos los mismos dramas y las mismas alegrías que cualquier otra persona. Y como cualquier otra persona, no tengo intención de airearlas.

Las Direcciones Dobles…

John: ¿Qué es lo que espera conseguir siendo tan amable conmigo?

Frances: Probablemente mucho más de lo que usted está dispuesto a ofrecer.

John: Joyas… usted nunca lleva.

Frances: No me gusta que las cosas frías toquen mi piel.

John: ¿Por qué no inventa usted algunos diamantes “calientes”?

Frances: Prefiero gastar mi dinero en excitaciones más tangibles.

John: Dígame, ¿qué es lo que le produce mayor estremecimiento?

Frances: Todavía sigo buscándolo…

Atrapa a un Ladrón (1955)