Cuando regreses…

Gipi (Gian Alfonso Pacinotti) cree que la fatalidad nos acompañará siempre. Poco importan las buenas acciones que hagas y lo buen padre o compañero que seas, al final siempre esperan árboles yermos y barro bajo cielos de plomo. En sus cómics no hay esperanza, solo verdad. Su verdad, la del que no cree en la mayoría de seres humanos. En sus historias, empapadas de soledad y miedos, no hay bondad. Evita rozarla para no contaminarla. Y sin embargo, en cada uno de sus libros de trazo sucio, se pueden encontrar las pistas que prueban que una vez Gipi creyó.

En “Mi vida mal dibujada”, seguramente su mejor libro, Gipi pide perdón por citar a un médico que le ayudó en el apartado de agradecimientos. Dice que posiblemente es la mejor persona que ha conocido, no merece figurar en ese inclasificable catálogo de bajezas que culmina con un estallido de luz allí donde más falta: en un vagón de metro. Gipi se reconcilia consigo mismo y con el mundo y, por primera vez, el nombre de una buena persona aparece escrito en sus páginas.

“Apuntes para una historia de guerra” no tiene piedad. Una hipotética guerra civil en Italia, narrada en tiempos actuales, señala a los mediocres y a los violentos como los amos del corral. El joven protagonista trata de medrar en un mundo corrompido cuyos moradores saben tiene los días contados. Nuevamente no hay resquicio para la esperanza. Su estilo visual, habitualmente crudo, se convierte en virulento. Los paisajes en los que transcurre la historia son un personaje más, el más cruel.

“El local” dirige una mirada poco amable a la adolescencia mientras clasifica todos y cada una de las frustraciones que la acompañan. La época en la que descubrimos que nuestros ídolos son falsos y nuestras creencias huecas marcan la frontera entre los desencantados y los que prefieren seguir creyendo en algo a modo de salvavidas.

“S.” es su obra más dolorosa. Hablar de la relación entre padre e hijo siempre lo es. El libro le dolió tanto que Gipi prefirió no hablar de él. Rechazó promocionarlo y no quiso recoger ninguno de los numerosos premios que le otorgaron. El autor se refirió al libro en una sola ocasión, en su blog personal, para contar el desagrado que produjo en su madre saber cuál sería el siguiente trabajo de su hijo.

Pero es “Unahistoria”, su último libro, la prueba que de su imaginario está lejos de agotarse. Su técnica narrativa se ha depurado aún más, mezclando varias historias que conducen a una única resolución. Lo de menos es el terrible secreto familiar que estalla provocando el estallido de escenarios aparentemente ya muertos. Lo realmente importante es que Gipi, que sigue sin creer, es consciente que en algún lugar debe haber luz y que algunos de sus haces se infiltran entre tanta negrura.

gipi

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2 pensamientos en “Cuando regreses…

  1. Muy buena pinta. Sabes que me apunto rapido a al carro de la literatura fatalista (y si, comic para mi es literatura, no es arte menor). Investigare. Por cierto, no es que escriba a lo loco, el teclado ingles este no tiene tildes faciles.

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