Que los ángeles del cielo te guíen…

Malas noticias trae la frase de John Irving cada rara vez que la tecleo en este lugar. Frase que reservo para agradecer y despedir a todos aquellos que merecen una reverencia que difícilmente obtendrán en otro lugar.

Cuando vi “El Ansia”, a finales de los ochenta, corrí en busca de dos amigos para proclamar solemnemente que el auténtico talento de la familia Scott reposaba sobre las generosas espaldas de Tony Scott. Lo hice guiado por el afán adolescente que incita a presumir sobre la posesión de un secreto que pocos más conocen. Pocos años más tarde me uní, para mi vergüenza, a la bandada que se mofaba de Tony Scott al bautizarle como “el hermano tonto de Ridley”.  Lo que ocurrió en ese lapso de tiempo fue mucho más que el sopor generado por “Días de Trueno”; fue la toma de conciencia de que Tony no era un ángel ni un demonio, sólo un esbirro más con aspiraciones de artesano. Un mercenario a sueldo de la industria.

Conoció el éxito mainstream en varias ocasiones, pero nunca como en “Top Gun”. También el malditismo (“El Último Boy Scout”, “Domino”) hasta llegar a la indiferencia final. De poco sirve ahora ensalzar la solvencia de “Marea Roja” y “Amor a Quemarropa”, del mismo modo que inúltil sería ahora proclamar que, pese a su muy mejorable trabajo de dirección, “Domino” es una joya a descubrir y que “El Ansia” sigue inquietando, porque algo así debió hacerse antes de que ayer decidiese saltar desde un puente. De algún modo quiso marcharse como los protagonistas de sus películas, continuando su huida hacia ninguna parte.

La franqueza fue su mayor virtud. La que le impidió esconder sus defectos, algo loable si te mueves en un mundo reinado por la impostura como el del cine. Se le echará de menos. Al menos yo lo haré.

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4 pensamientos en “Que los ángeles del cielo te guíen…

  1. Tiene pequeñas joyas en su filmografía que ahora por su aparente humildad me parecen mejores, nunca necesitó dárselas de auteur. Era un artesano a lo Frankenheimer. No se me ocurre mejor elogio.

  2. Soy mucho más extremo en ese aspecto. Pienso que no llego a ejercer el noble arte del artesanado, que se quedó rezagado a sabiendas, siempre dispuesto a ofrendar a los grandes estudios lo que le pedían. Pero no fue un esbirro sin alma de los que tanto abundan en Tinseltown, fue mucho más. Dispuso de guiones impecables para enmarcar su gran obra (Amor a Quemarropa, Domino, Marea Roja), y desperdició todas sus balas a conciencia. Su gran mérito es que nunca quiso engañar a nadie aún pudiendo hacerlo. Que fue honesto e hizo las cosas como le venían en gana dentro del exiguo margen que le imponían. Para mí, uno de los tipos que merecen una revisión seria de su filmografía. Sospecho que nos llevaríamos más de una sorpresa…

    • Casi todos somos más de Ridley. Al menos del Ridley que hace tiempo dejó paso a su replicante sin talento. Tony siempre tuvo mis simpatías. Su mediocridad franca y aceptada es preferible, desde hace décadas, a los humos de su hermano…

      Saludos, Oli.

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