El cielo se desploma sobre Lars Von Trier…

Acostumbrados a recibir las depresiones anuales de Lars Von Trier tomándolas como propias,  el estreno de “Melancolía” auguraba media docena de noches insomnes maldiciendo el mundo ruin que habitamos. Del mismo modo se presagiaban loas constantes para el nuevo artefacto al servicio del psicótico danés, cuyo alejamiento de la realidad se acrecenta cada segundo al mismo ritmo que el planeta Melancolía se aproxima a la tierra. La conclusión final es que la crítica se ha posicionado (en proporción significativa) a favor de la película al recibirla de un modo ambigüo, cuando no desdeñoso, pero siempre con la reverencia como punto de partida. El que Von Trier nunca haya contado con el apoyo masivo del público, y esta vez no ha sido diferente, poco le importa a él ni a quien ama ser diseccionado por su cine. De modo que, pese al éxito relativo, la profecía final guarda para el director muchas noches purgando su desdicha, y un inminente azote cinematográfico destinado a alcanzar cotas de desolación semejantes a las logradas en éste su último trabajo. Porque Lars es así, y sólo funciona a través de los constantes altibajos que hacen aflorar su no siempre rico mundo interior.

Estructurada en dos actos narrativamente independientes y necesariamente complementarios, “Melancolía” se centra en dos hechos puntuales que afectan a una familia y a la humanidad en su conjunto, haciendo uso de la metáfora poco sutil que alude a lo inseparable que resulta el que el dolor que aqueja a un sujeto termina invariablemente por extenderse hasta el confín más apartado. En el primero de los actos, somos testigos de la celebración de boda de Justine, interpretada por una entregada Kirsten Dunst, deseosa de que su madurez artística se materialice y termine por solapar sólo un poquito su aura de estrella hollywoodiense. El segundo compartimento de la pócima fabricada por Von Trier se centra en su hermana Claire (Charlotte Gainsbourg), templada en lo relativo a lo social, muy al contrario que Justine, será quien catalice la impotencia del espectador mediante su desesperación ante la catástrofe inminente que amenaza con asolar su estructurada vida.

Von Trier observa el complejo entresijo familiar, inherente a todo grupo humano, que primero se manifiesta de variados modos ante el incomprensible comportamiento de la novia, presa del influjo ejercido por el astro invasor Melancolía, para después, en el segundo e insoportablemente desalentador acto, escenificar los días previos al colapso generado cuando los mundos chocan a través de la cerrada mirada de Claire y su escueto círculo familiar. Es entonces cuando el director da paso a la desatada devastación, convencido de que no hay mañana posible, y que con seguridad tampoco lo merecemos.

Tentado en un principio por el preciosismo más vacuo, Von Trier pasa a indagar en las raíces del movimiento Dogma en la insatisfactoria primera mitad, para finalmente olvidarse de corsets autoestablecidos antes de afrontar su desoladora conclusión. En entonces cuando retoma el pulso de una narración que nace desorientada y se postula erráticamente a través de autoreferencias, letanías varias y manierismos torpemente intencionados para entrelazar historias. Von Trier peca por exceso (una vez más) convencido de que cualquier imagen nacida de sus ojos será considerada un acto de genialidad, pese a lo vacío de su propuesta. Que un autoproclamado innovador se regodee de lo bellamente acondicionado que está su corral hace que volvamos a mirada hacia otro lado para no redirigirla hacia la pantalla hasta que la historia se convierta en una odisea real, los personajes sangren y las palabras pronunciadas pesen. Es entonces cuando “Melancolía” toma carta de naturaleza para extender por el universo (por si alguien aún no se ha dado por enterado) que Lars Von Trier ha perdido la fe. Los cinéfilos, con su cine, aún no. Aunque desde hace tiempo lo ponga tan difícil.

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6 pensamientos en “El cielo se desploma sobre Lars Von Trier…

  1. Alex,
    te noto desencantado.
    No sé si lo pone difícil,pero en mi caso,no sólo no he perdido la fe en su cine,si no que soy una reciente convertida.Cierto es que me faltan títulos de su filmografía,no puedo hablar por ejemplo ni de Anticristo ni de Dogville.Vi hace años “Rompiendo las olas”,hace bien poco “Bailar en la oscuridad ” y ahora, “Melancholia”.
    Desde luego,no es un cine complaciente,es casi una manera de exorcizar sus demonios,su falta de fe con el mundo,con el género humano.No creo que deba ser fiel a los métodos del Dogma,ni tampoco que caiga en un preciosismo vacío,más bien creo que la filosofía amarga que transmite entra mejor si va acompañada de unas imágenes poéticas y casi oníricas.
    No me sorprende que pase de las críticas,ese ego de genio maldito está por encima de la aprobación del público.No me resulta un personaje atractivo en su dimensión más personal o humana,sin embargo,creo que tiene mucho que contarnos todavía y me hipnotiza el lenguaje cinematográfico y alegórico del que se vale para hacernos llegar esos mensajes negros de hondo y descreído calado emocional.
    El trabajo de las actrices es sorprendente.Justine,Claire,son un reverso de una misma moneda,muchas mujeres están en ellas,incluso ambas dentro de la misma mujer.
    No veo vestigio de esa misoginia a la que se le acusa ni aquí ni en “Bailar en la oscuridad”.
    Te confieso que estoy rendida a su bella y desazonadora melancolía.Si él no ve esperanza o avecina un final apocalíptico al género humano,es producto de su personal cosmovisión.El ser humano tiene tanto potencial para destruir como para construir,estamos hechos de contrarios y eso nos define.Hay un espíritu,una inocencia,un candor que no podemos esperar ni de él ni de su cine, pero sí, un pasadizo en el que encontrar preguntas,interrogantes abiertos,abismos y toda esa inquietud también forma parte de un todo,que más nos vale aprender a integrar.
    Besos,Alex.

  2. Más que desencantado, algo a lo que el cine de Von Trier aboca, me siento desconcertado por la gama de sensaciones (algunas de ellas sin sustancia) que me provocó la película. Su cine, su forma de transmitir emociones, se sigue resultando cercana, pero hace tiempo que no me hace revolverme por dentro. Ha vinculado su cine a sí mismo de tal modo que podemos identificar el momento exacto en el que sufrió un bache mayor que el anterior. Ello redunda en una falta de sencillez, en un regusto por el manierismo más forzado, que terminan por lastrar sus películas hasta vaciarlas por completo. “Melancolía” me gustó, creo… En realidad sigo sin saberlo. La primera parte, completamente imbuída en el mamotreto Dogma que él mismo gestó, me resulta indiferente y pedante. La segunda me emociona, y me obliga a interesarme por el destino que aguarda a los personajes. El conjunto es tan irregular, tan lleno de aristas, que necesariamente debes posicionarte para definir tu propia opinión. Y en eso ando, Troyana.

    Debo agradecer, cosa que creo nunca he hecho, tus comentarios en mi desangelado blog. El que nuestras opiniones suelan diverger enriquece y hace florecer este lugar con la vida que generan nuestros debates. Mis sinceras gracias.

    Besos, Troyana.

  3. Alex,
    gracias a ti por seguir ofreciéndonos tus listas,tu perspectiva cinéfila que tanto aporta y enriquece.Estar o no de acuerdo forma parte del debate que nos ayuda a contemplar otros ángulos diferentes al nuestro.
    Más besos para ti!

    • Cambiar de opinión es siempre difícil, mucho más el que nadie rechiste ante tus palabras. Hablar de cine pone en marcha la maquinaria secreta que a su vez activa el apasionamiento a la hora de defender tus posturas, y la comprensión que te permite empaparte de las ajenas. Así espero que siga siendo tu presencia en este lugar durante mucho tiempo, Troyana. Tengo esta esquina imprescindible de mi vida algo desantendido desde hace meses. La vida real tiende a doblegar a la virtual con un simple gesto. La misma vida que ha reclamado la mayor parte de mi atención durante este tiempo. Hora es de recuperar lo que sea posible de todo el bagaje.

      Besos de vuelta, Troyana.

  4. No se…la tengo pendiente.Pero iré .Ya conoces mis gustos y a mi este hombre me ataca directamente el sistema nervioso central.
    Lo de la clínica oftalmológica que tienes anunciada , cubre también la tremenda migraña ocular que invariablemente le ataca a uno al salir de esa película y del cine de Lars Von Trier en general?
    Besos!!

    • Película dura, Mary Kate. De las que te dejan sin resuello. El cine de Von Trier carece de esperanza, y lo que es peor, con el tiempo parece disfrutar regodeándose en la miseria. Me temo que la migraña resultante de su visionado sólo se evaporará con un ciclo masivo de pelis de Woody.

      Besos.

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