Palabras Ahogadas…

Para Lionel Logue (Geoffrey Rush) todo impás tiene su origen y el que padece el duque de York (Colin Firth) no es una excepción pese a su real cuna. El futuro monarca sufre una regia tartamudez que ha rebajado su autoestima al estrato más bajo de la corte, justo un escalón debajo del de su hermano y rey Eduardo, acostumbrado a ser humillado por su prometida Wallis Simpson. Sin embargo, solucionar el ametrallado verbo del futuro rey no es, aunque lo parezca, el cometido de Lionel, sino el devolverle la confianza perdida en algún rincón de palacio.

Con tan escasos mimbres, que no dan más que para una anécdota de cocktail, el guionista David Seidler compone un sólido guión que indaga sobre los límites de la amistad y el deber con el trasfondo de la incipiente II Guerra Mundial. Cada palabra es pronunciada o espaciada en el lugar adecuado, cada gesto es captado en la sintonía más afinada, incluso la lluvia aparece cuando los paraguas están listos para ser abiertos. En resumen, que los dramas de época ingleses saben de la crisis de talento por referencias.

El habitualmente envarado Colin Firth encuentra la horma de su zapato y da la razón a aquellos que aseguran que no sólo ha aprendido el oficio de actor, sino que además se divierte al desempeñarlo. Si bien no tanto como el genial histrión de Geoffrey Rush, a sus anchas en un papel falsamente bombón al que dota de matices y humanidad, porque dignidad le sobra, ya sobre el papel, al falso logopeda que recita Shakespeare a sus hijos y trata de igual a los de sangre azul. El lineal director, por su parte, se limita a no emborronar el primoroso trabajo de guión con una puesta en escena austera siempre en consonancia de lo que se desea contar. Todo muy británico, una vez más.

Pero los restos del naufrágio traen a la playa mucho más que la flema isleña. Hay una química subterránea entre Jorge VI, su mujer y sus hijas que sólo la calidez puede proporcionar. Hay hermosos renglones escritos a los que sólo los ojos de Lionel proporcionan vida. Hay, para terminar, una historia de esperanza frente a la adversidad que trasciende el corsé de macroserie de la BBC destinada a ganar premios que transpira la cinta. Hay, de hecho sobra, esa materia carmesí que no se puede ver.

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4 pensamientos en “Palabras Ahogadas…

  1. Brillante crítica, hay que ver cómo has captado los matices de la peli y cómo ayudas a que los demás lo hagamos…
    Me quedo con la mirada del logopeda, justo ésa que se ve en la foto que has elegido, una mirada de “yo te voy a ayudar, sé como hacerlo y tú puedes conseguirlo”.

  2. Es probable que Colin gane el óscar. Siempre me ha parecido un actor con mucho potencial. Ya era hora que encontrara un vehículo para, por fín, demostrarlo.

    • A mí siempre me pareció un tipo cercano a la definición que Rupert Everett hizo de él: “Ese tipo que actúa con un bastón introducción en el recto”. Siempre envarado, siempre sobrio. Era complicado que nadie entendira, teniendo esa opinión sobre él, que me gustaba. Los papeles que le llegaban iban siempre en la misma dirección. En esta ocasión, sin dejar su envaramiento congénito, tiene oportunidad de desplegar sus alas. Y la aprovecha, ya lo creo.

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