Lo Afilado del Camino…

Hay un párrafo de “El Principito” que serviría para ilustrar el camino de Bernie…

– ¿Dónde están los hombres? -prosiguió al fin el Principito-. Se está un poco solo en el desierto.

– Con los hombres también se está solo -dijo la serpiente.

En realidad estas líneas podrían definirnos a cada uno de nosotros. Y no es que la vida de Barney, relatada en la maravillosa “Barney’s Version”,  sea un camino de espinas permanente. En realidad, su peripecia está jalonada por más alegrías que tristezas. Y en dicha cuestión supera a gran parte de la humanidad por más de una cabeza.

“Barney’s Version” funciona en varios planos de conciencia. Por un lado está la versión de Barney (mayestático Paul Giamatti). Un hombre sometido por su entorno. A saber: un abrumador padre (al fin un buen papel para Dustin Hoffman), secundado por un ramillete de amigos que no dudan en ningunearle a la menor ocasión y un puñado no demasiado extenso de amantes  (pese a su facilidad para deslizar anillos en dedos ajenos) castradoras que piensan que un minuto de su atención es todo lo que Barney precisa para ser feliz. Pero no lo es, y tal vez por esa razón no duda en utilizar ingentes cantidades de alcohol y partidos de hockey para confundir a la desazón que crece dentro de él.

Por otro lado está la versión de los otros. La más influyente, la que se cree con la facultad de hacer juicios de valor aunque estén destinados al olvido…

El lugar de encuentro común de toda víctima, reconocida o no, es el amor. Allí donde creen podrán encontrar un lugar en el que reposar. Y Barney, ya digo, es un tipo con suerte, aunque sea una suerte mutilada que encuentra cofres de tesoros en lugares donde no hay palas para horadar la tierra. Pero sí hay taxis para alcanzar trenes que se marchan y hay teléfonos que prolongan lo que para los demás nació muerto.

Hermosa, hilarante, excesiva. También demasiado deudora de la novela de Mordecai Richler que le da coartada. Demasiado atemperada cuando debería soltar riendas. Demasiado encorsetada por tramas residuales que lastran lo que de verdad importa. Y lo que realmente importa es ella (Rosamund Pike)…

“Barney’s Version” es la conjugación imperfecta del cine romántico ochentero con el imperante esperpento del nuevo siglo y el academicismo sin frenos que en ocasiones se nos regala. Es la joya que reclamaba este año asimétrico para ajustar las cuentas con el espectador.

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2 pensamientos en “Lo Afilado del Camino…

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