Cuando hablo de correr…

Lugar: Parque de Los Frailes, Cucumberland (Madrid).

Desde y hasta cuándo: Desde niño hasta abril de 2010 (la rutina se retoma un mínimo de siete días de cada mes).

Distancia del anillo: Alrededor de 1.100 metros.

Distancia diaria recorrida : Cuatro o cinco vueltas completas al anillo.

Descripción del recorrido: Accidentado. Una breve cuesta al inicio (con un desnivel cercano al 8%) da paso a un recorrido que combina tierra con grava y asfalto desde hace dos años. Anteriormente la distancia completa se componía de tierra con un tramo de grava de unos 300 metros. Las pequeñas cuestas son constantes, coronadas por dos subidas sostenidas en torno al 3% de desnivel.

Condiciones atmosféricas: Calor insoportable en verano con temperaturas que alcanzan los 30º aun en la noche más cerrada. Frío intenso en invierno, jalonado por fuertes vientos y lluvias que convierten rápidamente el piso en barro.

Paisaje: Pinos, eucalíptos, olivos, paseantes de perros, yonkis…

Lesiones: Numerosas sobrecargas y contracturas musculares; tres esguinces de tobillo y uno de rodilla; tendinitis; tres fracturas del ligamento del tobillo derecho (una de ellas grave); una docena de caidas y una docena de cicatrices que las atestiguan; ampollas en la planta de los pies y en los talones suficientes como para adornar la Gran Muralla China.

Mejor marca: Nunca mido mis tiempos.

·······

Lugar: Parque cercano al río Arga, Pamplona (Navarra).

Desde y hasta cuándo: Junio de 2010 hasta ¿? (espero que siempre).

Distancia del anillo: Entre 550 y 600 metros.

Distancia diaria recorrida: Siete vueltas y subiendo.

Descripción del recorrido: Duro. El tramo que conduce al recorrido es de una dureza singular con un desnivel que alcanza sobradamente el 10%. Una vez en ruta, varios pequeños puentes salpican un recorrido bien asfaltado en continua y leve subida.

Condiciones atmoféricas: Temperatura agradable con leves y ocasionales brotes de calor. Los inviernos, según me han advertido, son durísimos y la lluvia constante.

Paisaje: Jardines de cuidado cesped con abundantes chopos en la ribera del río. Una hilera de altas montañas se alza en un costado. Multitud de paseantes con niños. Los perros, para mi fortuna, casi siempre van con correa.

Lesiones: De momento, ninguna.

Mejor tiempo: Sigo sin medir mis tiempos.

“Mientras corro, tal vez piense en los ríos. Tal vez piense en las nubes. Pero, en sustancia, no pienso en nada. Simplemente sigo corriendo en medio de ese silencio que añoraba, en medio de ese coqueteo y artesanal vacío. Es realmente estupendo. Digan lo que digan”

De qué hablo cuando hablo de correr – Harumi Murakami.


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15 pensamientos en “Cuando hablo de correr…

  1. He corrido sin propósito, que es la peor forma de correr, la que no tiene asiento en los sentimientos. He corrido anillos y he corrido calles, he corrido avenidas y hasta campos de adiestramiento militar. He corrido en circunstancias, las más de las veces, adversas, por la obligación de correr y casi nunca, ay, por el gusto de hacerlo. Cuando lo hice, no creas, alguna hubo, disfruté mucho y disfruté como en pocas cosas en esta vida de reloj y de contratos que llevamos. Corrí cuando una medio novia me dijo que ella lo hacía y ahí fuimos a un circuito a echar unos kilómetros. Igual perdí el aprecio a correr cuando dejó de tener interés en mí. El cerebro humano, como los caminos de Dios, es inescrutable. Me ha gustado tu post, me ha hecho pensar en las bondades del ejercicio. Me hace falta. Me conoces. Sabes que un poco de deporte, habida cuenta de mi apolínea figura, no vendría mal. Aunque sea por la salud. En todo caso, oh my friend, lo mejor es que en el norte norteño hayas encontrado un anillo y un corazón y un norte. Te llamé el viernes (al fijo) infructuosamente. Intento otra vez este viernes. ¿Puede ser otra tarde que no sea viernes? Dígame.

    • He corrido en tal cantidad de circunstancias, Emilio, que ahora no recuerdo si alguna vez no fue gozosa. Y las hubo, pero la memoria, selectiva ella, las ha taponado. Recuerdo, eso sí, las que más feliz me hicieron. Aquella noche nevada en la que el sonido parecía haber sido aspirado; aquella tarde-noche de galerna en la que los árboles rugían y se caían a mis pies; aquella tarde de lluvia tan intensa que se caló cada hueso de mi cuerpo y, una semana más tarde, las zapatillas aún se mantenían húmedas. Fueron tantas y espero que sean tantas. Para mí es un acto de onanismo en el que no caben más personas que yo mismo. Un reflejo solitario necesario. Mucha gente corre en pareja o formando tríos. Yo sería incapaz. Violaría uno de mis más sagrados actos de intimidad.

      Esperé tu llamada el sábado tarde-noche, como te propuse. El viernes me marché de casa sobre las seis y no regresé hasta pasadas las diez. Otro de nuestras fallidas llamadas. Tal vez por eso, por la dificultad de darse, sean tan gozosas cuando se producen. Te llamo mañana hacia las siete de la tarde. Espero con interés el relato de tu macroviaje veraniego más allá del corsé impuesto por un mail.

      Abrazo, amigo.

  2. A mí me está gustando mucho. Lo leo tal y como supongo lo escribió él, como un tipo que ama correr. Su estilo me recuerda en su compleja simplicidad a Capote: límpia y directa a las entrañas como un bistirí.

    El libro de Herzog es sublime. Una joya sólo apta para paranoicos, buscavidas y fans fatales de Werner.

  3. Hola,

    Me ha encantado. Suena mágico. El cambio del recorrido, estupendo. Tengo el libro aunque todavía no lo he empezado.

    Tengo muchas cosas que contarte. Quiero escribirte en cuanto tenga tiempo. Y quiero verte, veros a ambos.

    Un beso y un abrazo fuertes y hasta pronto.

    • Hola,

      El cambio de recorrido está siendo duro, pero de eso se trata. Poco a poco me acostumbro a cuestas, curvas y tramos que hasta hace nada me eran desconocidos. El libro me está siendo de gran ayuda estos días. El amor por correr sin más motivo que hacerlo es difícil de explicar si no se posee esa “pasión”. Palabra que suena rimbombante, pero no encuentro un símil más adecuado.

      Intuyo que tienes mucho que contar, y estoy deseando escuchar y verte. Ojalá que sea pronto.

      Beso fuerte.

    • Correr sin pensar, eso es. Vaciar la mente de todo y concentrarla en el camino, sin más. Una hora entera únicamente para ti. Una gozada, te lo aseguro.

      Posiblemente esté recorriendo (seguramente) calles y lugares que antes pisaste tú 🙂

  4. Lo primero que pensé al ver la foto con el libro fue en el fondo.Y es que no estaba la colcha de cuadros…(Nada que ver con el tema del post pero es que lo de correr no va conmigo).
    Saludos

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