Cumpleaños de Hojalata…

Durante muchos años mi madre me contó cómo mi bisabuelo, hombre humilde al que no llegué a conocer de escasa formación académica (nunca aprendió a leer ni a escribir) y gran imaginación, decidió hacer un regalo de cumpleaños a su nieta. El dinero no abundaba, de modo que tomó un pedazo de madera de castaño para tallar una muñeca. El problema es que era capaz de recitar miles de historias pero no de fabricar muñecas de madera. El resultado fue desastroso, pero mi madre conservó aquella muñeca que parecía cualquier otra cosa durante toda su infancia. De hecho, como Charles Foster Kane con su trineo, reservó un lugar de su memoria para recordar aquel pedazo de madera de forma indefinida durante toda su vida.

Y resulta que hoy es el cumpleaños de una Princesa de Hojalata, y que a mí me correspondería fabricar una muñeca de madera (u hojalata) para entregarsela. Pero, ya que carezco de tal habilidad, dejo aquí una muñeca fabricada con palabras y una canción.

Feliz, feliz cumpleaños…

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