Sitcom…

Siguiendo la estela de Paolo 2000 y su excelente repaso a cinco icónicas sitcoms de los 90 que marcaron el camino de la nueva edad de oro de la ficción televisiva (al menos de la anglosajona,  porque aquí seguimos vegetando), dejo aquí, tras robar su idea con total alevosía, mi subjetiva versión del asunto multiplicado por dos más una de propina. Osease, once sitcoms que mi memoria se niega a olvidar…

FRASIER

Aunque esta lista carece de un sentido ordinal, “Frasier” podría encajar sin problemas como la gran sitcom de los 90. Fue la confirmación de que el talento unido a la complicidad puede dotar de vida al más clásico vodevil por muy trillada que esté la idea. Todo se resumía en los cánones más clásicos del género. Tipo gruñón y snob con padre campechano más  hermano pusilanime y enamoradizo. A sumar sus problemas con las mujeres y un mundo siempre dispuesto a colocar obstaculos sólo sorteables gracias al sentido del humor. Un must, que diría un hortera o un snob a la altura de los hermanos Crane.

BÚSCATE LA VIDA

En las antípodas de “Frasier”, un análisis simple de la serie de Chris Elliot nos llevaría al humor absurdo de los Marx pasado por el descreimiento de Lenny Bruce con unas gotas marcianas de los Monty Phyton. Pero no, las rastreras visicitudes de un repartidor de periódicos treinteañero que vive con sus padres van más allá. Es una loa a la idiotez como único camino hacia la libertad plena. No busquen restos del humor sofisticado de los hermanos psiquiatras por aquí. Si eso ocurre, “Búscate la Vida” no es su serie. Por contra, encontrarán escupitajos de pandilleros, partidos de fútbol con la cabeza del protagonista por balón y dantescas representaciones de teatro bautizadas como “Animales sobre Hielo”. Mi deuda con esta serie, que tanto avengonzó a tantos, nunca podrá ser saldada.

NED Y STACEY

De vida tan breve como “Búscate la Vida”, la serie del publicista y la periodista matrimoniados por interés generó tanta aversión entre los mandamases de la FOX que los últimos capitulos de la sitcom ni siquiera llegaron a emitirse en la cadena. La razón, la amoralidad de los personajes y unos diálogos punzantes siempre en busca de generar sangre en el otro. Al margen de matar a su protagonista femenina en los créditos finales de cada episodio (anticipándose en el tiempo al Kenny de “South Park”) para resucitarla sin complejos en el siguiente, no resulta frecuente ver en la pantalla enana una historia de amor a destiempo con gloriosos impases como las consecuencias de la falta (o exceso de sexo) o el desenfrenado frenesí de la ambición profesional por encima de todo lo personal. Una sátira nada disimulada de la América de los 90 con Charlie Kaufman como ocasional generador de bilis.

Casi nadie la vio y es una pena. La escena final de la serie es sencillamente un coitus interruptus portentoso.

LA CHICA EXPLOSIVA

Dentro del subgénero teenager, y sin desmerecer a “Parker Lewis nunca pierde”, probablemente la gran serie adolescente de la década, la traslación de la película de John Hughes a la televisión fue uno de los hallazgos más gozosos de mi post-adolescencia. Dos nerdies sin habilidad social “fabrican” a la mujer perfecta con objeto de beneficiarsela. Sin embargo, Lisa (interpretada por la totémica Vanessa Angel) les dará algo mucho más importante que alivio para sus hormonas adolescentes: les enseñará a vivir en el siempre hostil territorio del instituto.

Impagables las escenas en las que los dos inadaptados aparecen del lado de la tía buena por la que todos babean. Paradójicamente, uno de ellos, John Mallory Asher, terminó casándose en la vida real con la irreal Jenny McCarthy, chica PlayBoy reconvertida en actriz de escaso éxito. Lo residual, supongo.

SEINFELD

Para la mayoría, entre los que podría incluirme los días impares, “Seinfeld” es la joya de los 90. Y la clave de su éxito es la nada. Así lo contó Jerry Seinfeld cuando fue consultado sobre el día que presentaron el proyecto de la sitcom en la NBC. Mucho más arriesgada de lo que sus propios creadores confiesan, Seinfeld se convirtió en objeto de culto y generadora de una mitología propia convertida casi en religión por sus más devotos seguidores. Nada en ella sobra y en realidad nada ocurre. Todo consiste en las historias cotidianas de un grupo de amigos dueños de una disipada ética y sin conflictos morales con los que mortificarse. La vida sin ningún tipo de atadura moral. En ese aspecto destaca George, el amigo bajito y calvo de Jerry Seinfeld, siempre dispuesto a clavar puñales en cualquier espalda que se le ofrezca.

Guiones prodigiosos, episodios contados del revés, azar, banderas de Puerto Rico quemadas en plena celebración del día de la isla y Kramer for President. ¿Quién da más?

PASADOS DE VUELTAS

En realidad, la serie terminaba por resultar cargante y casi siempre aburrida transcurridos quince minutos. Sin embargo, cuando ello ocurría, la historia de un grupo de alcohólicos en constante lucha contra la botella siempre regalaba una línea de diálogo memorable o un situación digna de la más franca carcajada transgresora. Su problema es que nunca supo elegir un camino determinado y terminó consumiéndose en su propia falacia.

PINCELADAS

Desde el Reino Unido llegó, sin apenas hacer ruido, esta sitcom aparentemente inofensiva que me cubrió muchas de mis noches de insomnio. En ella se narraban los vaivenes emocionales de Jacko, pintor de brocha gorda que utiliza su flema como escudo contra los dardos ajenos. Su eterna novia, secretaria en una empresa de construcción, comparte las dudas y los trapiés de Jacko, incluido un viaje de novios al Caribe sin boda de por medio. Un antecedente muy suave de la crudeza social brittish que estaba por llegar.

MURPHY BROWN

El problema de Murphy Brown se encontró en la obsesión por venderla como serie de calidad por los pelmas de siempre que presumen de hacer y  saber reconocer el “humor inteligente“. Porque realmente “Murphy Brown” era una serie de calidad lastrada por su alineación con el universo mainstream más rancio siempre dispuesto para alabar sus virtudes y pasar por alto sus vícios.

De estructura previsible (casi denunciable), la serie contaba el día a día de una periodista ex-alcohólica y sus tronados compañeros de trabajo. Reconociendo sus casi siempre brillantes diálogos y sus ambiciosas tramas muchas veces quebradas en el submundo de la mediocridad, lo mejor quedaba para los irónicos y breves escarceos de Murphy con el Eldin, el pintor enfrascado en terminar las eternas chapuzas en casa de la periodista.

LLEGARON DEL ESPACIO EXTERIOR

En la línea gamberra de las comedias universitarias deudoras de “Porky’s”, la serie protagonizada por dos salidos hermanos alienigenas de vacaciones en la Tierra es probablemente la gran tapada de la década. Desastrosa audiencia, carencia de las más elementales reglas sociales, irreverente y con multitud de tías buenas correteando con poca ropa por ahí. La ópera bufa perfecta. Que la entienda el que quiera.

INFELICES PARA SIEMPRE

El sentido común reservaría este espacio para su antecesora, “Matrimonio con Hijos”, de la que es no ya subsidiaria sino desvergonzada rémora. Pero es que esta vuelta de tuerca de la serie que popularizó el género trash, va más allá en todo. El descaro es mayor; las faldas de Nikki Cox son más cortas que las de Christina Applegate; la sátira más punzante y encima está el señor Floppy, un calentorro peluche dotado de vida (alter ego de su protagonista), siempre dispuesto a oficiar de conciencia cuando se trata de traspasar límites. El ordago final de la serie fue la muerte de la madre, reconvertida en fantasma puñetero para finalmente ser resucitada porque, según el rótulo del episodio en que se anunciaba la buena nueva, a los guionistas el fantasma de la madre nos da miedo. Para entonces, anunciada ya la cancelación de la serie, los episodios eran pura y gozosa marcianada.

3rd ROCK FROM THE SUN

La vergüenza ajena más elemental me impide reproducir el título con el que Antena 3 rebautizó la serie de una familia postiza de alienigenas en misión quintacolumnista en la Tierra. Su paradója final consistía en demostrar que los habitantes del planeta azul son más marcianos que sus visitantes. Misión que no resultó demasiado difícil de llevar a cabo. Una irreverente mirada, a veces carcomidad por lo convencional, para servir de guinda a una lista que acaba aquí.


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6 pensamientos en “Sitcom…

  1. Antes de nada decirle que ha confirmado mis sospechas que usted es toda una eminencia en el el sufrido mundo de la sitcom. Su post me ha hecho recuperar algunas series que sin duda deberían haber formado parte de mi selección:

    3rd Rock from the sun: Fui un avido seguidor y me parece imperdonable que la hubiera olvidado. En ella, el protagonista encarnado Litgow atesora verdaderos momentos de brillantez cómica. Por cierto ya sea alzheimer o un sentido aun mayor de la verguenza, a mí directamente se me ha olvidado como se llamaba esta serie…

    Infelices para siempre/Matrimonio con Hijos: La familia que gran invento… La disfuncionalidad familiar como comedia burra tuvo su origen en estas dos enormes series cuya alargada sombra se puede ver en Los Simpsons, Malcom, etc…

    Frasier: Quizás no haberla incluido sea fruto de mi legendario snobismo o que a mi madre le encanta ; ) . Es una gran serie sin embargo para mí acaba por carecer de esa conexión espiritual que uno siente, por ejemplo, con Seinfeld…

    Me ha picado la curiosidad también con algunas propuestas como “Pinceladas”, “Llegaron del espacio exterior” o “Ned & Stacey” que desconocía totalmente… Estaré atento a alguna reposición…

    Pero ahora llega mi gran pregunta: ¿ Estamos evitando ambos “Friends” ?

    • Como dice Sabina cuando le pregunta por el motivo por el que ve telebasura: “Veo telemierda, por eso mi juicio de valor es válido”. Osease, que vi “Friends” completa en su día, y si bien me aburrió con frecuencia, recuerdo con agrado muchos episodios. Vício no sé si confesable. Por lo demás, no se pierda, si tiene ocasión, de ver “Ned & Stacey” y “Llegaron del espacio exterior”. Una genuina gozada de la que desgraciadamente disfrutamos muy pocos. Por cierto, qué buena es “Malcoml in the Middle”, ¡¡rédios!!

  2. Me quedo con:

    Lithgow de villano de Depalma, a genio del slpastick.

    Frasier como hijo más decente (spin off) que su matriz cheers.

    Get a Life como la sitcom total que ya anuncia y contiene lo más bestia y radical de la animación de los siguientes 20 años (South park, o Simpsons, con quien comparte algunos culpables autores)

    Seinfeld, pionera de la comedia de la vergüenza ajena de Gervais e Inbetweeners, irritante pero valiosa.

    NED Y STACEY y Pinceladas como algo que me perdí, a investigar.

    INFELICES PARA SIEMPRE como exploitation delirante, tal vez ese era el problema, llegó un momento en que el sinsentido total que se adueñó de todo me hizo arrojar la toalla, parecian tomarnos el pelo.

    En cambio con Murphy Brown no puedo. A pesar de ser más tardía era tan 80s, tan correcta, tan clásica, y tan falta de autoironía y del germen del post-humorismo que ya tenían series como la chica explosiva, autoconscientes y alevosos en su serie b…No puedo.

    Friends es probablemente la peor, la que dejó al género tocado sobre todo por considerarse además el canon, por su éxito: Se nota en how i met your mother, el post-friends, que con Neil Patrick Harris podría ser una sere enorme y se ha quedado en poco. Poco, pero mejora a Ross chandler et altri.

    • Añado al Lithgow circunspecto de “La Fuerza del Cariño”. Pasó del melodrama más clásico al slapstick en apenas tres pasos. “Frasier” para mí es enorme. Sintonicé con los hermanos psiquiatras de inmediato hasta fusionarme con ella. Sin embargo, “Get a Life” es, sin lugar a dudas, lo mejor de los 90. Una sitcom que se adelantó una década a su tiempo. O mejor aún, marcó el camino a los que estaban por llegar. Ya digo que “Seinfeld” es impecable. El modo perfecto de armonizar el caos de su reparto con la matemática de unos guiones milimetrados que parecían no contar nada nunca. Me da que “Pinceladas” ha envejecido fatal. Le costaba desprenderse de su corset. “Ned & Stacey”, muy al contrario, debe haber aumentado su caché. No hace mucho leí a Charlie Kaufman autoculparse del desastre de la serie (uno de sus primeros trabajos) por haber sido incapaz de conciliar lo que las audiencias reclamaban por entonces y lo que el cuerpo le pedía contar. Dale un repaso a “Infelices para Siempre” en un tiempo. Otra sitcom que hay que ver dos veces para disfrutarla de veras. Sobre “Murphy Brown” sólo puedo darte la razón en que su estética, tan deudora de los 80, la lastró tanto como sus ganas de complacer al reducto de críticos que dicen tener la razón. Pero había más. Me encanta la paradoja de la licenciada universitaria, brillante periodista, que sólo encuentra comprensión en los oídos de un pintor de brocha gorda sin más filosofía vital que sus noches en la barra de un bar.

      Sobre “Friends”, me remito a lo que le contesté a Paolo. Muchos de sus episodios me agradaron en un primer visionado, pero no creo que aguanten mucho más. La mayoría de sus capítulos, sin embargo, son soporíferos, elaborados sin ganas ni gracia. Su estela le hizo un daño irreparable a las sitcoms de hoy día, cierto. La mayoría, deseosas de conseguir su éxito, no se permiten el mínimo riesgo.

  3. Muy interesantes las series que aportas. No conocía algunas. Una pregunta, ¿Se puede descargar Ned and Stacey? Lo he intentado sin éxito y me encantaría volver a verla, es fantástica. Gracias de antemano

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