La insoportable levedad de quien nunca estuvo allí…

A medida que envejece, Polanski da menos tregua. Si en “El Pianista” ejerce de mosca cojonera que revisa los hipocresía genocida de la segunda gran guerra, en “El Escritor” comienza fustigando desde el primer minuto para terminar cediendo por el lado más débil cuando el mazo de cartas se agota. Porque, supongo pensará, así son las cosas y el sistema está lo suficientemente ramificado para solapar sus lados expuestos por otros completamente opacos.

No, no pienso referirme a su famoso caso judicial. Ni creo que él lo insunúe. Al contrario de lo que sugieren algunos críticos, Polanski no da la sensación de hablar de sí mismo sino de un mundo eternamente hostil para unos personajes abrumados por una puesta en escena que no es la suya. La eterna obsesión que le ha acompañado toda su vida.

Un escritor sin nombre (Ewan McGregor) oficia de negro para un ex primer ministro británico cuya turbia administración ha llevado a las puertas del tribunal de La Haya acusado de violar los derechos humanos. Su indagación en el caso le hará seguir cada paso de su predecesor en el cargo hasta terminar calzando sus mismos zapatos. Aunque toda la trama, intuyo, no pasa de ser un McGuffin.

Las corruptelas y la intriga política es lo que menos le importa a Polanski, esforzado en dotar de verosimilitud a un relato que necesita ver cada pieza situada en su lugar para cobrar entidad. Sin pasar por alto las trampas y el virtuosismo técnico que todo thriller requiere, el director de origen polaco prefiere regodearse en la angustia de un personaje aislado en tierra de lobos. Una vez más “Repulsión”, “Cul-de-sac”, “La Semilla del Diablo” o “Frenético”. El cínico hedonista que encama a sus personajes antes de ajusticiarles para darles el merecido premio que reclaman. Lo demás no pasa de ser una brillante muestra de oficio adquirido con el paso de los años salpicado de memorables escenas como esos folios esparcidos por una calle. La resolución de una vida es la nada para alguien que nunca existió.

Se necesita excavar para lograr ver “El Escritor” sin prejucios y en toda su magnitud. Una vez lo logren, disfruten…

4 pensamientos en “La insoportable levedad de quien nunca estuvo allí…

  1. Alex,
    parece que te ha gustado,para mí siempre Polanski merecerá todos mi respeto como director por “La semilla del diablo”,hace poco la vi,y volví a sentir escalofríos como la primera vez.
    Tomo nota de “El escritor”,por cierto otro título interesante de él:”El quimérico inquilino”,peli que descubrí gracias a desconvencida.
    bss

    • Me gustó mucho. Pienso que el último Polanski, con las evidentes diferencias con los anteriores, ha aprendido a dominar el tempo de sus películas sin dejar de lado las obsesiones que le convierten en autor.

      Cambiando de tema, ayer por la tarde me fue imposible comentar en tu nuevo blog, Troyana. Lo vuelvo a intentar ahora mismo.

      Besos, Troyana.

  2. Alex,
    no me digas que no puedes comentar,que me echo a llorar,porque justamente he cambiado de servidor porque algunos comentaristas no podían dejar sus comentarios en blogia.Dime que puedes,por favor.
    bss

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