Ya está aquí…

Sí, ya llegó. La época más feliz del año para los menores de doce años, la más etílica para una gran mayoría, la más triste para los que no tienen apenas aliento y la más mágica para los que aún son capaces de soñar.

Buena ocasión para desempolvar la olvidada sección: Qué será, será… Con una elocuente y ya formulada pregunta (el pasado año): ¿Cómo será mi Nochebuena?

Con el pretexto, como siempre, del cine, trataré de dar forma al puzzle de esta noche por una vez blanca.

Opción Moe Szyslak: Aprovechar la inevitable depresión navideña para encontrar un buen método de suicidio.

Mira que lo ha intentado veces (una por cada temporada de «Los Simpson», y ya van veinte) y nada, que no hay manera: Ahorcamiento, un bidón de gasolina a lo bonzo, lanzarse al vacío desde un puente… Moe es un tipo rugoso y sin suerte hasta en la hora de quitarse de en medio. Por cierto, esta noche es Nochebuena. Más vale que le vigilen.

Nivel de Probabilidad: Hombre, no…

Opción Dr. Joseph Prang: Pasarse la noche zumbando.

Debe ser jodido arruinarse tras unos poco claros movimientos en la bolsa la misma noche que te enteras de que tu mujer te engaña con otro. Y si encima todo ocurre en Nochebuena es comprensible que el doctor Prang decidiese volarse la cabeza. Pero como los duendes navideños parecían estar revoltosos y en el guión de una comedia disparatada como «Los Locos del Bisturí» no cabían mayores dramas que el del enfermero camello, decidió cambiar de idea cuando la casquivana Jill Omato llamó a su puerta.

Nivel de probabilidad: Qué más quisiera yo…

Opción El Grinch: Robar la Navidad

Todos tenemos un lado canalla por explotar y se me ocurren peores ideas que dedicar la noche mágica a mangar todo regalo a la vista. El Grinch así lo entendió, que fastidiar sus horas de sueño tenía un precio. Pero como todo era un cuento infantil no fue a más. ¡¡Qué pena!!

Nivel de Probabilidad: Joder, es que pasarse la noche fuera con el frío que hace…

Opción Jack: Repartir regalos macabros a todos los niños. Pero de buen rollo, eh…

Qué tipo más majo es Jack. Vale, es feo y puede que sea un muerto viviente, pero a espíritu navideño no le gana nadie aunque no haya captado que la esencia de un regalo navideño va más allá de los esqueletos y las cabezas cortadas. «Pesadilla Antes de Navidad» es un clásico. Y Jack un icono.

Nivel de Probabilidad: Aunque me encanta hacer regalos, Jack solo hay uno. De modo que muy improbable…

Opción Paul Bratter: Congelarse en un parque aferrado a una botella de bourbon o, en su defecto, pasarse la noche vigilando tu abrigo en un garito de mala muerte. Cargado de copas, of course…

Cuando eres un buen tipo eres un buen tipo, por mucho que Paul presuma de haber pegado a una vieja la nochebuena pasada. Intenta ser malo pero es que no le sale. Así que, cuando su mujer (Jane Fonda cuando estaba de buen ver) se enfade con él al considerarle un muermo, Paul le demostrará que se equivoca. Y si hay que pasear descalzo por el parque en pleno invierno y hostiarse al tratar de saltar bancos completamente borracho, pues se hace.

Nivel de Probabilidad: Aisss…

6 pensamientos en “Ya está aquí…

  1. Y a mí. «Descalzos en el parque» es una película que necesito ver al menos una vez al año. Por alejarme del envilecimiento y eso.

    Y bueno, es cierto que Jane Fonda aún está de buen ver. Más si tenemos en cuenta que estuvo casada con Ted Turner.

    Feliz Navidad!!

  2. esa es la mejor opción, sin duda. beber beber beber con los pocos que se presten (que no son tan pocos, te vas encontrando gente por el camino que no te pensabas volverías a ver) y luego a olvidarse hasta nochevieja (para mi casi peor incluso que la nochebuena). ay qué fechas, por dios…

  3. Alex,
    lo malo de beber es que si da una clarividencia asombrosa,especialmente cuando estás tratando de olvidar o al menos mitigar el recuerdo de alguien que no está a tu lado y que desearías que estuviera por encima de todas las cosas…
    no sé si el alcohol es la salvación o la perdición;)
    Un abrazo enorme en cualquier caso

    • No lo sé. No sé si funciona para algo más que la evasión temporal. Si se busca eso, supongo que es lo adecuado. Si se pretende la autodestrucción más lenta imaginable, también funciona (hay está el Ben de «Leaving Las Vegas»). Pero lo cierto es que cuando la resaca pasa sigue siendo Navidad y el problema no se ha ido.

      Abrazo grande, Troyana.

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