Tríptico…

El día cinco de enero de este año regresé a casa sobre las nueve de la noche y me senté en el sofá durante horas observando el tintinear de las luces del árbol de navidad que había colocado tres días antes. Como era habitual desde hacía tiempo, fue un día de mierda sin mayor objetivo que alcanzar el día siguiente para entregar los regalos baratos que había comprado para mis hermanos y mi sobrino. Sin embargo, sucedió un hecho inusual. Mientras estaba sentado en un banco observando con desgana el lento caminar de la cabalgata de reyes, una niña de apenas cinco años se acercó a mí y me dio un caramelo de piña. Este tipo de cosas me suceden con frecuencia, como si llevase la diferencia marcada a fuego en mi frente.

Al día siguiente, me levanté temprano, recogí los regalos del regazo del árbol y me dirigí a dos casas distintas en las que vaciar mi saco-mochila. Mi sobrino me abrazó fuerte y quiso corresponder el tronco con botellas abatibles que le había regalado con un caramelo de fresa, sus favoritos.

Ya sin luz, me dirigí a otro lugar en dos ocasiones (la primera vez olvidé los regalos en casa). Mi casa está lejos, de modo que al regresar por segunda vez, mi taza de chocolate se había enfriado y los churros desaparecido en otros estómagos. No me importó. Hice lo que debía hacer y como premio de consolación, ya que no encontré regalos con mi nombre garabateado, mi cuñada me ofreció un caramelo de naranja.

Anuncios

10 pensamientos en “Tríptico…

  1. Yo creo que el regalo se fue materializando poco a poco, con tiempo, necesitaba tomar cuerpo, volúmen, peso y dejar huella. ¿No es una suerte? Y fuera de época, nada menos. Un día cualquiera, al que de repente le salieron raíces que sonarán el mismo día de otros años. Felicidades. Un abrazo, Alex.

    • El prodigio se dio cuando menos lo esperaba, tienes razón. El milagro lleva su nombre escrito. La Navidad fue tan espantosa que no creí que algo así podía sucederme. No merecía, pensaba, de modo que la deriva se convirtió en torrente. De hecho, recuerdo el día de Reyes de este año como uno de los peores de mi vida. A veces aquella sensación aparece en sueños, como si se resistiera a abandonarme ahora que soy un proyecto de felicidad.

      Un abrazo, Angéline.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s