Lo que hay que tener…

Washington (Ted Danson) es un profesor de instituto entusiasta que trata, con poco éxito, de empapar de magia la infancia de su hijo. Éste (Ryan Todd), es un niño descreído acostumbrado a las peleas en el patio del colegio cada vez que se burlan de la cojera de su padre (veterano de Vietnam). Y está Katherine (Mary Steenburgen), esposa y madre que sufre de agorafobia pese a los intentos diarios de su marido por llevarla hacia el mundo real mediante pequeños pasos dirigidos hacia su jardín.

Él dedica su tiempo libre a inventar artefactos inútiles y a tratar de sacar de su aislamiento a su mujer e hijo. Son una familia peculiar. Tal vez por esa razón, a nadie le extrañó que el día 16 de julio de 1969 decidiese emprender un viaje hacia el valle de la luna, situado en Idaho, inspirado por los astronáutas de la misión Apolo XI. De modo que cargó algo de ropa en el destartalado Pontiac familiar y durante cuatro días viajó hasta allí junto a su hijo. Katherine se quedó en casa, incapaz de traspasar las puertas que la mantenían reclusa.

Y Neil Armstrong tenía razón cuando dijo aquello del pequeño gran paso, porque al regresar a casa, Katherine les esperó en el jardín.

“Pontiac Moon”, peliculita que casi nadie ha visto, es mi particular homenaje al 40 aniversario de la conquista lunar. Los tres pasajeros del Eagle terminaron entregados al misticismo religioso, la botella y las drogas alucinógenas. No puede ser casualidad que todos los hombres que pisaron la luna se divorciaran y prácticamente la totalidad de los que les precedieron siguieran el mismo camino. La anomalía, el no computable, fue John Glenn, el austronáuta milagro que sobrevivió a una reentrada manual en la atmósfera…

“La vorágine de periodistas era tal que John (Glenn), apenas podía maniobrar. Todos querían hablar con él. Pero todos tuvieron que esperar. El gobernador, el delegado de la NASA, incluso el presidente Kennedy tuvo que hacerlo… Fue Annie, su mujer, la primera persona con la que habló.”


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2 pensamientos en “Lo que hay que tener…

    • “Pontiac Moon” poseé dos premisas importantes: enriquece y entretiene. Es una pequeña joya completamente olvidada hoy e ignorada en su día. Creo que te gustará, Troyana.

      Besos.

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