El Instante…

Va vestida con ropa sencilla, apenas maquillada, el pelo corto, con un estilo que ya no se lleva, y sin embargo, piensa Nick, tiene un rostro tan fascinante, tan dolorosamente joven y sin reservas, evoca (se le ocurre de pronto) tal despliegue de esperanza y energía humana liberada, que por un momento llega a faltarle la respiración. Eso es precisamente lo que me sucedió a mí la primera vez que vi a Grace -una sacudida que me dejó paralizado, incapaz de tomar aliento-, de manera que no me resultó difícil trasladar esos sentimientos a Nick Bowen e imaginarlos en el contexto de otra historia.

[…]

Casualmente yo también conocí a Grace en una editorial, lo que podría explicar el motivo de que decidiera dar a Bowen el trabajo que tenía. Fue en enero de 1979, poco después de acabar mi segunda novela.

[…]

Entonces fue cuando Betty Stolowitz cogió el teléfono de encima de su escritorio y me dijo: “¿Por qué no llamamos a Grace, para que venga y nos diga lo que le parece?” Resultó que Grace trabajaba como diseñadora gráfica en Holst y McDermott y le habían encargado la cubierta de “Autorretrato con hermano imaginario”, título de mi librito de fantasmas, ensueños y angustias de pesadilla.

Betty y yo seguimos hablando tres o cuatro minutos más, y entonces Grace Tebbetts hizo acto de presencia en el despacho. Se quedó alrededor de un cuarto de hora y, cuando salió para volver a su despacho, yo ya estaba enamorado de ella.


La Noche del Oráculo – Paul Auster

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s