El rojo de mierda…

Ha mejorado (Obama) algo muy importante que se puso en marcha en la última época de Bush: el paquete de estímulo económico y las medidas para las hipotecas. Con Bush no fueron suficientes ni estuvieron bien definidas. Obama lo ha hecho bien en este sentido, pero su gran fracaso ha sido la estrategia con los bancos, darles dinero que el contribuyente nunca volverá a recuperar. Hay alternativas para hacerlo de otra forma, por eso he sido muy crítico con su decisión de dar miles de millones de dólares a la gente que causó el problema.

Joseph Stiglitz

Stiglitz, premio Nobel de economía en 2001, es muy crítico con la política económica del presidente Obama. Afirma que sólo la inversión pública solucionará la crisis de confianza generada por un sistema financiero mimado por la élites del poder, y que Obama está únicamente centrado en solucionar el problema financiero mediante la intervención en bancos sin prestar atención a la inversión. Stiglitz es partidario de dejar que se pudran los que han sumido al mundo en la incertidumbre, pero es consciente de que el ciudadano medio sería, una vez más, quien pagaría el pato. Por esa razón, aboga por el sentido común y el control del gasto para salir del hoyo, dos conceptos que en las élites finacieras se desconocen.

Admite, Stiglitz, su admiración por países como Alemania o el Reino Unido en materia de empleo. La bajísimas tasas de desempleo obtenidas en ambos países se basan en políticas de solidaridad social impensables en otros lugares. Afirma que la economía española, aun mal gestionada, saldrá adelante mucho antes de los que aseguran los agoreros. Y es que Stiglitz, en el fondo, es un buen tipo que escucha, con sonrisa irónica y sin replicar, cómo un alterado niñato le llama “Rojo de mierda” durante una conferencia en la que critica las draconianas condiciones impuestas por el Banco Mundial y el FMI a la hora de conceder créditos a países pobres. Es el grano en el culo de los fundamentalistas liberales. Es el punto de cordura en el caos.

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4 pensamientos en “El rojo de mierda…

  1. Stiglitz habla con conocimiento de causa, estuvo en el FMI, hasta que abjuró de las prácticas arbitrarias, los dogmas liberalizadores, y el servilismo imperial.

    Uno puede ser economista, pero a la vez tener honestidad intelectual. Un problema es que en muchas facultades solo enseñan los argumentos de los neoclásicos y monetaristas. ¿Polanyi, Marx, Keynes? Nada de eso Friedman puro y duro, y a su vez los nuevos licenciados solo creen en ese evangelio economicista, en esa teoría determinista.

    • Como ya te dije, Mycroft, no estoy muy al día de cómo funciona el sistema de créditos del FMI a día de hoy. Si es como hace diez años, mal vamos. Stiglitz me produce admiración desde que leí una entrevista que le hicieron en 2003. Decía que la economía está al servicio de las personas y no de los mercados. Desde entonces he leído dos de sus libros (acabé algo empachado, la verdad) y muchas entrevistas en las que siempre asoma su vertiente social. Es un humanista en un mundo repleto de tiburones. Tú sabes mucho mejor que yo el perfil de los nuevos economistas. De los recién licenciados que han sido amamantados por las teorías neocom. No voy a opinar sobre ello. Sólo diré, una vez más, que hacen falta tipos como Stiglitz.

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