Alas…

A ella le gustaba acariciar las dos marcas perpendiculares de nacimiento que tengo tatuadas en mi espalda.

“Te están creciendo alas”

Es lo mismo que decía mi madre cuando era pequeño: “Te están creciendo alas”. Un día, preso de la curiosidad, me miré en un espejo. Dos manchas curvadas y rojizas nacían en la parte baja de mi homoplato para morir señalando hacia mi esternón. Parecían marcas de alas, es cierto, pero nunca crecieron.

La Quinta del 57 – William Heyen.

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