Y Cuestión de Penes…

Enhorabuena, tras más de cien entradas (digo bien, cien) en mi blog en busca de “penes bellos”, hoy una señora o un señor de Palencia será feliz. Recupero el viejo posteo que dediqué en su día al popular apéndice que tanto entusiasmo despierta. Disfrútenlo…

En contra de lo que proclama el tópico más recurrido, son muchos los actores que se han desnudado frente a una cámara. Entre ellos, ha habido estrellas y megaestrellas, a solas y en grupo, orgullosos y arrepentidos de haberlo hecho. Tal es el caso de Robert de Niro y Gerard Depardieu, con los que da comienzo este tórrido posteo.

PRÓLOGO

Antes de comenzar el repaso de hombres sin mallas, conviene recordar el caso más conocido de arrepentimiento tras mostrar su epidermis ante una cámara. Muy amargo, así fue el arrepentimiento que causó en la oscarizada Helen Mirren el haber participado en el rodaje de “Caligula” de Tinto Brass. Ella, que nunca tuvo reparos en mostrar su espléndido cuerpo desnudo, se sumió en una profunda depresión tras comprobar como el productor Bob Guccione (mandamás de la revista “Penthouse”) había remontado la película del director italiano convirtiéndola en una especie de péplum softporn que incluía escenas de sexo explícito. Tras comprobar con sus abogados la imposibilidad de retirar su huella de aquel mítico desastre, la Mirren se limitó a renegar de su participación en el biopic guarro del sátrapa emperador romano. Curiosamente, y es que el tiempo todo lo cura, la actriz inglesa no tuvo reparo alguno en participar en el fake trailer “Trailer for a Remake of Gore Vidal’s Caligula“, excelente presentación, dirigida por Francesco Vezzoli, de una improbable continuación de la película maldita que dirigió (y de la que también renegó) ese sátiro entre sátiros que es Tinto Brass.

LOS ARREPENTIDOS

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Esta larga introducción viene a cuento de la batalla entablada (años después del estreno de la peli) tanto por Gerard Depardieu como por Bobby de Niro a la hora de tratar de retirar una escena de masturbación dual que una meretriz epiléptica les ejecuta en el monumental fresco histórico “Novecento”.

No se pierdan el contraste entre la expresión de gilipollas feliz de Bobby…

… y la de monaguillo en éxtasis de Depardieu…

Finalmente, el asunto se resolvió en nada, que Bertulucci tiene espaldas para soportar mucha más presión de la que pueda ser ejercida tanto por la superestrella hollywoodiense como por el compulsivo comedor de queso nacido para interpretar a Obelix.

Y LOS ORGULLOSOS

Se necesitaría todo el espacio virtual para recoger el bando de los felices y contentos con sus escenas en bolas pues, afortunadamente, la mojigatería siempre perderá la batalla de la carne. Entre los más activos a la hora de mostrar sus atributos a todo aquel que quiera verlos, se haya Harvey Keitel. De hecho, he perdido la cuenta de las ocasiones en las que ha paseado su desnudez por la pantalla plateada. Pero como tengo que elegir una y no pienso recurrir a la manida escena de “El Piano” (sí, ya sé que es pura poesía y sexo metafórico pero a mí me aburre tanto como la película) les muestro la terrible escena de “Teniente Corrupto”, dirigida por Abel Ferrara, en la que muestra toda la envilecida miseria de su personaje despojada de cualquier tipo de máscara.

Tan degradado como Keitel se presentó el hoy estelar Viggo Mortensen en “Extraño Vínculo de Sangre” (The Indian Runner), ópera prima como director de Sean Penn en la que se echó mano de una canción del Boss (“Highway Patrolman”) para construir la historia de un inadaptado incapaz de asumir su rol de oveja negra social.

Curioso es que una película que en su día pasó desapercibida sea, desde el estreno de la saga del anillo, una de las más solicitadas en videoclubs y televisiones por cable de los States.

Otro sex symbol, más joven y morboso, es Jonathan Rhys-Meyers. El que fuese votado hombre más sexy del Reino Unido (pese a ser irlandés) el pasado año, junto con Robbie Williams, también se desnudó en los albores de su carrera artística. Ocurrió en “La Institutriz”, inocuo folletón de época cuyo único legado para el recuerdo me temo será esta gratuita exhibición del actor.

Y si nada aporta el generoso gesto de Rhys-Meyer a tan fofa película, menos aún ofreció la imagen del veterano Richard Harris y sus gayumbos a “Your Ticket is not Longer Valid”, extraño melodrama con tintes sexuales en el que Harris no se cortó a la hora de mostrar su aún robusto cuerpo pese a lo incipiente de su senectud.

Otro que carece de prejuicios es Leo DiCaprio. Según chismorreos varios, al actor le encanta pasearse desnudo por casa (casa ajena en muchas ocasiones). En su faceta artística, enfocada a convertirle en estrella desde que era un crío, le resulta más complicado mostrar esa vena exhibicionista. Tuvo que ser Martin Scorsese el que, amparado por la penumbra eso sí, mostrase a sus legiones de fans las suaves formas de su cuerpo cuasi femenino en “El Aviador”.

Sí, imagino lo que cualquier fémina (y no pocos varones) estarán pensando al ver esta escena: culo veo, culo quiero. Pues no deberían expresar su deseo hasta haber visto a el gran Sean Connery.

Agudicen la vista y diríjanla hacia la zona inginal.

Así, armado cual periscopio de submarino nuclear, fue filmado Sean Connery en “Sólo se vive dos veces”, una entrega más de las aventuras de 007 ambientada esta vez en Japón. Ahora ya saben de dónde sacó Spielberg el eslogan publicitario de “Tiburón”: La amenaza acecha bajo el agua.

Al parecer en la versión de celuloide la imagen es inapreciable gracias a las turbulencias del agua, pero ahí estaba la tecnología digital para alegrar el día a millones de fans que seguro ahora entenderán el porqué de su bien ganada fama como semental.

Para finalizar les dejo con el desnudo de uno de los hombres más bellos (a juicio de ellas y ellos) que ha asomado su rostro por una pantalla: Helmut Berger.

Solitaria ducha del actor austriaco, inspiración y amante del gran Luchino Visconti, que sirvió como regalo postumo hacia su mentor.

Sin embargo, una consulta efectuada a finales del pasado siglo entre mujeres de toda edad y nacionalidad demostró que a ellas la desnudez no les inspira tanto como el juego de la seducción. La escena considerada más sensual por el género femenino fue el baile de Kim Novak y William Holden en un embarcadero bajo las notas de “Moonglow”.

La versión opuesta, la masculina, se decantó por la sirénida imagen de Ursula Andress emergiendo cual Venus de las aguas en “Agente 007 contra el Dr. No”, primera entrega de la serie Bond.

Es curioso, ninguna de las dos escenas contiene desnudos. Y es que a veces la distancia que nos separa es menor de la que imaginamos.

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8 pensamientos en “Y Cuestión de Penes…

  1. Vaya repaso de lo más sugerente. El desnudo de Keitel en BAD LIEUTENANT es simplemente sobrecogedor. Alguien reivindicará la cinta de Penn algún día, es buenísima. Joder con 007 ¿en qué estaría pensando? Y, hombre, la escena de NOVECENTO es mítica y muy difícil de rodar sin caer en el ridículo; lo mejor de mi odiado Bertolucci de largo. Por cierto, que para habilidad la de Cronenberg/Mortensen en esa estupenda escena de los baños en PROMESAS DEL ESTE, todo un alarde de pudor desnudo…

    • Sin esa escena de Keitel a la película le faltaría algo (o mucho). Qué gran película y qué gran escena. La de Penn es una película soberbia ninguneada en su día. Y bueno, “Novecento” a mí me aburre pero esa escena tiene su gracia. Y no olvides nunca que Sean Connery es GRANDE por algún motivo ignoto.

      La escena de “Promesas del Este” que citas es una alarde de mostrar sin mostrar. Todo un icono gayer.

    • Jajajaj… No creas, Amaya, muy poca gente visita este lugar. Además, creo que he hecho feliz a una señora (o señor) de Palencia que no deja de visitar este antro con la línea búsqueda: “Penes bellos”. Espero que lo disfrute. Al menos el de Connery.

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