De lo dulce que sabe amargo…

Sara: Dejaré tu maleta aquí, así podrás marcharte con más comodidad. Uno de tus calcetines estaba muy gastado. Lo tiré. Me pareció lo más indicado… Charlie, mira. Mira la luna. Ocupa casi todo el cielo.

Charlie: Supongo que habrás cambiado la cerradura. Me di cuenta. Te levantaste muy temprano esta mañana.

Sara: Debes devolverme la llave, Charlie. Ahora ya no sirve.

Charlie: No voy a irme, Sara.

Sara: Tenemos que despedirnos. Tenemos que cumplir lo acordado. Tienes que marcharte, Charlie.

Charlie: Todo lo que he hecho. Todo lo que he dicho ¿No ha servido para nada?

Sara: ¿Sabes lo que creo? Creo que deberíamos poner otra etiqueta en tu maleta. Una muy grande que diga…

Charlie: (Interrumpiendo a Sara) Sí, y esa maleta tampoco irá a ninguna parte.

Sara: Quieres estropear nuestra despedida ¿Verdad, Charlie?

Charlie: Noviembre es muy terco. No se va fácilmente.

Sara: Ya casi es medianoche.

Charlie: No me importa. Llevo varios días intentando encontrar el modo que me permita hacer esto a tu manera. Que me hiciera fácil decir “Adiós, preciosa. Ha sido estupendo”. Lo he intentado, de veras. Pero no puedo. Yo no soy así.

Sara: Yo ya he dejado de hacer preguntas. No pregunto. Acepto las respuestas. Es más fácil así.

Charlie: ¿Vas a decirme que ni una sóla vez pensaste en dejar que me quedara?

Sara: Creo que he olvidado tu cepillo de dientes.

Charlie: La idea de no volverte a ver es tan irreal que empiezo a creer que todo esto es mentira. Que lo ha inventado mi mente. Es horrible el haberte tenido y no haber sabido conservarte.

Suenan las campanadas de medianoche.

Charlie: Si supieras cuánto me desesperas, Sara.

Sara: Charlie, quiero que te vayas. Después de esto nada iría bien. Lo sé, porque tengo el instinto del tiempo. El tiempo está a mi alrededor y está en mi contra. Lo que me queda de él es lo único que tengo y debo llenarlo a mi modo.

Charlie: El tiempo no existe, Sara. Me lo enseñaste tú.

Una llave hurga en la cerradura. Un tipo alto y torpe, Diciembre, entra en la casa.

Sara: Me hubiese gustado que no estuvieras aquí, Charlie.

Tras un largo silencio…

Charlie: Estoy rebosante de ti, Sara. Te tengo metida dentro para el resto de mi vida. Te recordaré siempre.

Sweet November (1968)

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