La Araña Espachurrada…

Hace un año me regalaron un libro con una araña espachurrada en su primera página. Se trataba de una voluminosa antología poética de Mario Benedetti de la que apenas pude leer una docena de páginas. Por entonces era feliz en mi tristeza, curiosa dualidad que te impide concentrarte casi para cualquier cosa.

La persona que me lo entregó lo hizo en un tren con una dedicatoria escrita con tinta azul que no volveré a ver pues le devolví el libro a los pocos meses. Sabido es que un regalo nunca se debe devolver, pero sabía que para ella aquel libro era importante y yo nunca lo sentí como mío. Ella me contó la historia de un viaje para ver una charla del escritor uruguayo. Me gustaba que me la contase. Brillaba cuando lo hacía.

Leí “La Tregua” en un momento trágico de mi vida. No me fue difícil identificarme con Santomé. A veces se encuentra a alguien que nunca buscaste y a veces se la pierde demasiado pronto. Es la historia de Avellaneda y Santomé. Un tipo triste con vocación de alegre.

Mario Benedetti se marchó ayer. Gracias por revolverme las tripas y estrujarme el corazón. Es todo cuanto puedo decir.

Anuncios

13 pensamientos en “La Araña Espachurrada…

  1. Cuando yo era feliz en mi tristeza también tuve que dejar la poesía. Bueno, dejé hasta la música.

    Siempre nos quedará Avellaneda. Y él.

    Un beso.

    (bonito diseño, espero que esos nubarrones vayan dejando paso al sol)

  2. Hay libros que se leen sin que parezcan libros: historias que nos cuentan al oído. Con Benedetti yo siempre sentí que su voz, que nunca oí, me hablaba cerca, como si contara y yo oyera en lugar de tener entre manos un libro y lo que el libro significa, esa anónima presencia no-presencia de quien escribe. Era un poeta y un cuentista grande. Los cuentos de Benedetti, cada uno tiene su historia, también los asocio a trenes. Mi mili a San Fernando, Cádiz. Lo llevaba en la maletita, junto a la ropa para la semana. Lo leí en trenes. Lo he releído mucho, después.

  3. Un abrazo, Ulyanov.

    De hecho, desde febrero a mayo del año pasado apenas escuché música, si es que escuché algo.

    Los nubarrones interiores son peores de disipar. A ver si sale el sol como luce hoy por aquí: con fuerza.

    Descanse en paz, sí. Y gracias (siempre) por descubrirme aquel libro, Amaya.

    Lo cierto, Emilio, es que no había leído casi nada de Benedetti hasta marzo del año pasado. Un cuento publicado por el dominical de El País, algunos poemas y poco más. Su literatura es tan limpia que parece como si te hablase en lugar de estar leyendo, tienes razón, Emilio. Tendemos a asociar a las personas con lugares o cosas. Los trenes son una de las dos cosas con que le relaciono a él. La tercera es una persona.

  4. Yo tenía un cartel en mi pared con su poema “Táctica y estrategia”. Me gustaba el poema pero sobre todo que estuviera escrito sobre la foto de una mujer que corría por una playa. Siempre me pareció una liberación, salir de algo, corría con el viento de frente y el cabello flotando. Y aquel poema terminaba “Mi estrategia es
    que un día cualquiera
    no sé cómo ni sé
    con qué pretexto
    por fin me necesites”. Y ahí estaba el reto. Descanse en paz.

    • Escribí una carta (de papel) en octubre que terminaba con ese poema. Nunca la envié.

      También yo colgaba letras de mis paredes. Lo hacía siendo adolescente. En ocasiones lo mecanografiaba y en otras recortaba trozos de canciones de alguna revista.

      Debió ser un buen tipo Mario Benedetti.

  5. Alex,lo he dicho todo en mi último post.He sentido mucho esta pérdida,esta primavera ha sido debastadora.Yo crecí con sus “Inventarios” en ellos supe reconocer y poner nombre a cada emoción,y sí,también como dice Emilio,imaginaba que Benedetti leía en voz alta sus propios versos,hasta a veces imitábamos su acento quienes participábamos de aquellas reuniones para beber vino y recitar a diferentes autores(Luis Cernuda,Mario Benedetti,Gabriel Celaya,José Hierro…también después Gloria Fuertes o Pedro Salinas).Su poesía siempre me pareció asequible,honda y comprometida.
    Es ya inmortal como su apellido.
    Un abrazo

  6. Yo siempre lo recuerdo vestido de capitán marino recitando poemas en el bar de un puerto…Como apareció en la película “El lado oscuro del corazón ” de Eliseo Subiela.
    Saludos

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s