Veo, veo…

La vieja afirmación de que lo que no se ve es lo único auténtico ha sido modificada sucesivamente a lo largo del tiempo. Los poetas románticos del XIX la convirtieron en máxima utópica y los surrealistas de principios del siglo XX la elevaron a su máxima expresión justo antes de que los fabricantes de postales de San Valentín y docenas de babosos cantantes melódicos la convirtieran en restos de serie.

Afortunadamente está el mundo del cine (y a veces, el de la televisión) para indicar el camino. La locura y la quimera son a menudo la misma cosa. Sólo que la primera suele viajar acompañada…

Aquí están mis cinco personajes imaginarios favoritos. Habitantes inmateriales de mentes no siempre torturadas.

EL INVISIBLE HARVEY

Elwood (James Stewart) es un tipo apreciado en la pequeña comunidad en la que vive por su carácter extremadamente bondadoso. Sí, es verdad que le da a la botella de vez en cuando. Pero es un tipo tan encantador que nadie repara en el detalle más allá del reproche suave. Más preocupante es el hecho de que afirme estar acompañado todo el día por un conejo gigante llamado Harvey. Con el tiempo, muchas mujeres trataron de atraer a Elwood, pero es Harvey quien se ha convertido en su única compañía. Le escucha, habla con él de cualquier cosa, a veces discuten y suelen toman una copa en el bar del pueblo, aunque la copa de Harvey siempre se mantega en el mismo nivel.

Deliciosa comedia dirigida por Henry Koster sobre la utopía de la bondad por encima del envilecimiento que producen los días.

El CLUB DE LA LUCHA

¿Quién es Jack? Jack es el tipo lúcido que dice preferir los catálogos de Ikea a las revistas porno. Es el tipo que inserta fotogramas guarros en películas infantiles. Es el hombre que creó el club de la lucha e inició el caos final.

El esquizofrénico relato de Chuck Palahniuk toma partido por la destrucción de todo lo establecido como solución a todo problema formulado o no. La novela es angustiosa y salvaje. Como un mordisco infectado. La película de Fincher opta por el trazo sucio y aun así aséptico. Película de culto, aunque debió ser mejor.

LOST


Sobre que Hugo está zumbado no cabe duda alguna. Un tipo que mantiene la inocencia y la fe a su edad tiene que nadar contracorriente por necesidad. Un día, mientras se encontraba recluido en una clínica psiquiátrica, apareció Dave y le susurró los seis números que cambiarían su vida.

Nadie, salvo él, pudo verle entonces. El problema es que siguió apareciendo en la isla y siguió sin ser visto por nadie más. Un tipo simpático, Dave. Y ya saben lo que se suele decir de los tipos simpáticos.

TRÁNSITO

Estar muerto y no saberlo es casi tan terrible como tener que imaginar una vida que no se ha vivido. Le ocurrió a Henry, un estudiante modelo que insertó anillos de compromiso en dedos imaginarios, que visitó consultas que en realidad nunca pisó y que escribió millones de veces en las paredes: me odio.

UNA MENTE MARAVILLOSA


Dice la trillada frase que la genialidad y la locura están separadas por una fina línea. Que se lo digan a John Nash, esquizofrénico y premio nobel de economía. Su vida, aun convulsa, parecía discurrir por los párametros correctos. Había conocido a la chica perfecta, con la que podía dibujar constelaciones en el cielo, y había conseguido una cátedra universitaria. Un día, un agente de la CIA llamado William Parcher, reclamó su ayuda para luchar contra los comunistas.  Nunca puso en duda el que apareciese a cualquier hora y en cualquier lugar. Le costó treinta años admitir que Parcher nunca estuvo allí. Cosa de la genialidad y eso.

Y fin.

Anuncios

7 pensamientos en “Veo, veo…

  1. Los días envilecen y las noches perturban. Incluso los mejores días dejan su rastro, su costra, su óxido malo comiéndose la epidermis limpia; las noches, incluso las más festivas, terminan pasando factura. Esa tristeza indescriptible. No la vamos a descriptir. Buenas noches. El post clásico de mi amigo Alex, eso has escrito: uno bueno, releíble…

  2. Releible para comprobar que he escrito “combulso”. Hay lapsus imperdonables.

    El Invisible Harvey es una buena película de sobremesa. De aquellas que ponía la televisión durante mi infancia. Tan bobalicona como entrañable. La vi de niño y no pienso repetir, Emilio. De ti depende.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s