Dos semanas en otra ciudad…

No, no serán dos semanas (espero) ni ocurrirán en otra ciudad, ni serán días tan frenéticos como los que vivió Kirk Douglas en aquella película de Minelli…

Una vez, no hace muchos años, vi sobre una mesa la revista TP que mi hermana compraba compulsivamente desde hacía años. Le eché un vistazo. La última página decía que sorteaban 20 cd’s de la banda sonora de “A Dos Metros Bajo Tierra” (no editada en España por entonces) y me decidí a enviar aquel cupón sin esperanza alguna de que me tocase (nunca había ganado nada hasta entonces). Y me tocó, sí. Recibí el disco dos semanas más tarde.

Poco más de un mes después, mi prima me llamó por teléfono un martes, justo quince minutos antes de que comenzase un episodio de la serie (cuestión que ocurría sobre las once de la noche). Recuerdo que hablé con ella aquellos quince minutos mientras caminaba por calles vacías hasta que llegué a casa justo cuando comenzaba el episodio. Entonces le dije que debía colgar y ella lo lamentó: “¿Pero por qué?”…

Poco más tarde, la misma revista (TP) sorteaba diez packs de la primera temporada de “A Dos Metros Bajo Tierra” en dvd. Escribí y volvió a tocarme. No puede ser casualidad, pensé…

Le prometí a la señorita Troyana (y siempre cumplo mis promesas), que algún día fotografiaría sobre mi edredón feo los dos premios imposibles que tan fugazmente feliz me hicieron. Y hecho está.

Llevo sintiéndome mal desde que me levanté, sobre las ocho. Me acosté sobre las cuatro, no he dormido mucho para variar. Frío, miedo y un montón de sensaciones extrañas para un domingo raro.

Y esta noche, he recordado aquella película maldita que dirigió Alan Rudolph sobre el amor eterno, “Made in Heaven”. Los que la han visto completa aseguran que se trata de un obra capital. Pero la versión amputada que llegó a las pantalla no lo es. Tiene algo pero le falta lo esencial: espíritu.

Su canción principal, la que suena en los créditos finales, compuesta por el caballo loco (Neil Young) y versionada por Martha Davis reinará por este lugar hasta que las migrañas me den un respiro.

Entre el cielo y la tierra

hay una pista de baile

donde las parejas

se deslizan eternamente

bailando a través de las nubes

riendo bajo la lluvia

ojos sin luz

corazones que no sufren

espero que no sea demasiado tarde

éramos más que amigos

no puedo esperar

a que nos volvamos a ver

nunca hemos bailado

nunca hemos bailado

nunca hemos bailado

toda la noche


Tú no sabes

adónde quieres ir

no importa el camino que tomes

espero que no sea demasiado tarde

éramos más que amigos

no puedo esperar

a que nos volvamos a ver


nunca hemos bailado

nunca hemos bailado

nunca hemos bailado

toda la noche


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9 pensamientos en “Dos semanas en otra ciudad…

  1. Hola Alex,recién llegada de mi escapada pascuera (4 días sin internet),veo este post y me hace mucha ilusión la mención.Todo un tesoro,el pack original con la primera temporada y la música.”A 2 metros bajo tierra” es una de las series de televisión que jamás podré olvidar.La suerte estuvo de tu lado ese día.
    En cuanto a la película,no la conozco,imagino de los 80,no??parece que tienes agradables recuerdos asociados a su banda sonora.
    He visto has tenido mucha actividad bloggera,intentaré ponerme al día con vuestras casas,poco a poco.
    Un abrazo y gracias por la mención( para ti: “Miss Troyana”,que no Miss Jhones..ja,ja,ja….aunque me encanta como suena Miss Jhones ;))

  2. Increíble que te tocaran las dos cosas. A mí nunca me toca nada, pero es que tampoco participo en nada. No sé qué fue primero, si la mala suerte o mi no a los concursos.

    Siento que tengas migrañas. No las sufro pero sí de vértigo y es algo que anula y que es horrible. Mejórate.

    🙂

  3. Espero que lo pasaras bien, Troyana. Cuatro días alejada de todo saben a poco si lo pasas bien.

    Bueno, hice aquel comentario en tu blog y prometí que subiría alguna foto del “pequeño milagro”. Porque fue un milagro, de veras. Envié la primera carta el último día del plazo fijado después de hojear una revista que jamás leía. Un cúmulo de casualidades con final feliz. Aciertas, por cierto, tengo grandes recuerdos asociados a ese disco.

    La película es del 87. Momento cumbre en la carrera de Rudolph que comenzó su interminable cuesta abajo a raíz de aquel fiasco. A mí me gusta este viaje desesperado en plan kamikaze, me parece de lo mejor que rodó.

    ¿Mucha actividad bloguera?, lo habitual, no creas. Madrid se quedó vacío por cuatro días y tuve tiempo para escribir tonterías y recorrer calles y algún bar. Así fue hasta el domingo, día en que las migrañas hicieron aparición.

    Abrazo, Troyana… o Miss Troyana :p

    Un milagro, Harvest. Dicen que hay milagros con lógica, aunque sigo sin ser capaz de verlos. Prefiero lo extraordinario a lo que tiene una explicación racional.

    En mi caso, el efecto de las migrañas se parece mucho al vértigo. Al cabo de cinco o diez minutos debo ladear la cabeza porque me mareo. Llevaba meses sin recibir su puñera visita. A ver si se van pronto.

  4. Alex,pásate por mi casa virtual cuando puedas,aunque no esté escrito,tu blog también tuvo que ver en que yo me acordara del Principito al ver “Vías Cruzadas”.Convencida.
    1 abrazo

  5. Lo leí anoche, Troyana. De hecho, dejé un comentario que no debió entrar. Ahora mismo dejo otro.

    Abrazo.

    Nada que no. Definitivamente tu blog no me deja comentar. Te dejo aquí el comentario que he tratado de dejar…

    Te aseguro que dejé un comentario en esta entrada ayer noche. Perdido está, me temo, y no recuerdo qué dije salvo que la película es muy buena y Fin llega a enamorarse de Oliva (imposible no hacerlo de Patricia Clarkson, está especialmente luminosa en el papel). No hay correspondencia y todo vuelve a empezar porque después de algo así nada es igual y a veces todo se rompe.

    Creo que dije también que hay escenas memorables como aquella en la que Fin da cobijo a una adolescente maltratada por su novio. Y los planos del vagón de tren abandonado (me encantan los trenes). Y la miseria humana que con frecuencia se mezcla con la nobleza del apaleado (moralmente).

    Lo dicho, una película preciosa.

    Leí las referencias que le dedicas a “El Principito”. Libro especial para mí, como sabes. Releído años después de abandonar la infancia gracias a MK y a Amaya. Y a mi madre que me lo regaló… En fin. Gracias por la mención encubierta.

    Y no dudes nunca de que es la diferencia, que no los puntos en común, la que hace que las personas se sientan más cerca.

  6. Alex, gracias por reescribirlo,creo que éste último comentario ya aparece publicado,así como mi respuesta.Disculpa,Blogia de vez en cuando juega al gato y el ratón y pone a prueba vuestra paciencia y la mía.
    bss

  7. A mí el edredón no me parece feo. Quizá porque toda mi adolescencia tuve uno igual. Mucha suerte y ánimos estas dos semanas. También tengo pediente vover a ver la película de Minnelli (¿Qué raro, verdad?).
    A mí nunca me toca nada, jo.
    Muchísimo ánimo con las malditas migrañas.
    Y un gran abrazo

  8. Nada que disculpar, Troyana. Al contrario, me gustó tratar de rehacer aquel comentario, pero salió algo torcido.

    Besos.

    Es feo del copón, Ulyanov. Al menos, lo es para la mayoría de la gente. A mí me gusta. Me alegra no estar solo en esto.

    Abrazo grande, Ulyanov.

    Google está escacharrado, Oli. Y no lo digo yo, lo leí no hace mucho tiempo. El azar es asombroso. Aunque en mi caso suele estar tan chafado como Google.

    Saludos, Oli.

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