Y al fin, la serenidad…

Contaba Paul Auster, en “El Palacio de la Luna”, como Sol Barber alcanzó la serenidad al rendirse. Era un tipo pantagruelicamente gordo, calvo y sin chispa, de modo que al bajar los brazos decidió exhibirse ante los demás hasta hacerse insensible a sus susurros de desprecio. Y alcanzó la paz al crear su propio mundo lejano.

Y es terrible, pero es así, casi siempre la serenidad se alcanza mediante el trauma. Un suceso, un experiencia que hace ver las cosas desde una perspectiva nunca imaginada hasta entonces. Si bien, lo más terrible es la certeza de que la paz puede durar años pero también puede durar unas horas.

Ahí van unas cuantas catarsis de cine y las razones que las propiciaron…

EXPIACIÓN

Vehículo: La guerra y los desencuentros…

Tanto Cecilia como Robbie sufrieron recién comenzado su amor. Una falsa acusación les mantuvo lejos física que no emocionalmente. De algún modo siempre estuvieron juntos. Él encontró la calma una mañana en las playas de Dunkerque, cuando la fiebre que le mataría ya hacía acto de presencia. Ella la obtuvo poco después, justo antes de un bombardeo del que no deseaba sobrevivir. La vida no es justa, ya se sabe.

LA VIDA DE BRIAN


Vehículo: La idiotez ajena…

Nada, que no había forma de salvar a Brian. Perseguido, encarcelado y ejecutado no se sabe bien por qué y sin que la torpeza de los suyos pudiese evitarlo. Vamos, que ni el Frente Judaico Popular pudo hacer nada pese a lo fácil que habría sido simplemente bajarle de aquella cruz. Ante semejante panomara, alcanzó la paz a través de la canción que cantó un siempre optimista compañero de calvario. Siempre debes ver el lado brillante de la vida, esa es la enseñanza.

BURTON FINK

Vehículos y motivos: El terror a la hoja en blanco…

Osease, de como un prometedor dramaturgo acabó siendo vampirizado por la industria cinematográfica y siendo utilizado por un asesino en serie que mató a la chica de la que estaba enamorado. Parece complejo, pero no lo es tanto como la impotencia ante la hoja en blanco insertada en una máquina de escribir. Al final quedó el paisaje de una playa y una chica guapa en una estampa demasiado semejante al cuadro que adornaba su pared.

RICAS Y FAMOSAS


Vehículos y motivos: La indiferencia…

El personaje de David Selby, ninguneado, castrado y casado con el de Candice Bergen (popular novelista), alcanza la paz tras dejar atrás un matrimonio infeliz que contaba con un solo miembro: ella. Bajó la calle y por fin pudo levantar la cabeza, y ya no miró atrás…

FORREST GUMP

Vehículos y motivos: Una tormenta en el bayou…

El camino hacia la luz es empinado. Muchos años y mucho dolor le costó al teniente Dan (Gary Sinise) darse cuenta de que la persona a la que debía perdonar era él mismo. Una fuerte tormenta le llevo a encontrar la paz que tanto ansiaba. Se casó, poco después, con una mujer asiática y dirigió los negocios de Forrest con humildad y acierto. A veces, la paz se esconde detrás de un vaso de ginebra.

LOS DIEZ MANDAMIENTOS

Vehículos y motivos: Ver a Dios, nada menos…

En realidad Moises (Heston) vio una zarza ardiendo que le hablaba y ya fue suficiente motivo para que regresase al improvisado campamento judío, a pies del monte Sinaí, con el cabello blanco y disparado. Y es que ver a Dios como que tiene que acojonar. Llevaba consigo los diez mandamientos de la ley de Dios, aunque Mel Brooks (mi adorado Mel) aseguró que eran quince, y que una tabla se rompió por el camino. Viendo el estado de éxtasis de Moises/Heston, no lo descartaría.

LAS HORAS


Vehículos y motivos: El suicidio…

Virginia Woolf fue una mujer atormentada. Esquizofrénica y atormentada.  Sólo alcanzó la paz horas antes de tomar la decisión de quitarse de en medio. Le escribió una conmovedora carta de despedida a su marido antes de hundir la cabeza en el agua.

Querido:

Estoy segura de que, de nuevo, me vuelvo loca. Creo que no puedo superar otra de aquellas terribles temporadas. No voy a curarme en esta ocasión. He empezado a oír voces y no me puedo concentrar. Por lo tanto, estoy haciendo lo que me parece mejor. Tú me has dado la mayor felicidad posible. Has sido en todo momento todo lo que uno puede ser. No creo que dos personas hayan sido más felices hasta el momento en que sobrevino esta terrible enfermedad. No puedo luchar por más tiempo. Sé que estoy destrozando tu vida, que sin mí podrías trabajar. Y lo harás, lo sé. Te das cuenta, ni siquiera puedo escribir esto correctamente. No puedo leer. Cuanto quiero decirte es que te debo toda la felicidad de mi vida. Has sido totalmente paciente conmigo e increíblemente bueno. Quiero decirte… todo el mundo lo sabe. Si alguien podía salvarme, hubieras sido tú. No queda nada en mí salvo la certidumbre de tu bondad. No puedo seguir destrozando tu vida por más tiempo.

No creo que dos personas pudieran haber sido más felices de lo que nosotros hemos sido.

V.

No podría decir nada más…

EL FIN DEL ROMANCE

Vehículos y motivos: Bombazo alemán…

Maurice (alter ego de Graham Greene) escribe que la historia de amor de su vida fue una historia de odio. El amor, si es autentico, no tiene límite ni resquicio, aunque ella esté casada con otro. Una tarde en la que los alemanes bombardearon Londres, Maurice y Sarah decidieron quedarse en la cama y escuchar las bombas bailar a su alrededor en lugar de buscar refugio. Una de ellas estalló a escasos metros y Maurice encontró una inesperada paz en medio del caos. A veces el camino se encuentra cuando menos lo esperas.

TRABAJO BASURA

Vehículos y motivos: Hastío laboral y un atraco frustrado…

Y llegó el día en el que Peter se cansó de ser un oficinista más. Se armó de valor y le pidió salir a la chica que le gustaba desde hacía años, una camarera del restaurante de comida rápida de al lado. Y resultó que ella había salido, tiempo atrás, con el jefe de Peter, un tipo odioso. Los celos le pudieron y rompió con ella y  planificó un golpe en su oficina para joderles y tratar de salir de su angustia vital, más que por el dinero. El golpe salió mal, por supuesto, pero nadie le pudo inculpar gracias a un tipo al que la rutina había convertido en un retrasado funcional. Y le pidió perdón y ella le besó.. y después abandonó su empleo para trabajar en la calle y volver a sentirse libre.

EL FILO DE LA NAVAJA

Vehículos y motivos: Ramalazo místico…

Larry (Tyrone Power) lo tenía todo: era rico y guapo, estaba comprometido con la chica más bonita imaginable (Gene Tierney), era sensible e inteligente… Bueno, ésto último no debería formar parte de su haber sino de su debe, porque fue lo que le hizo abandonar su cómoda vida para viajar hasta Francia y trabajar en las minas. Allí, alguien le habló de que tal vez encontraría lo que buscaba en el Tibet. Y allí alcanzó la paz…

Al volver a casa, años más tarde, alguien le definió: “Era un hombre excepcional con la cabeza llena de pájaros”. Amén.

EL AÑO QUE VIVIMOS PELIGROSAMENTE

Vehículos y motivos: La traición…

Jill (Sigourney Weaver), agregada de la embajada británica, trató de ayudar a aquel loco periodista australiano (Mel Gibson) para que no resultase dañado. Y todo porque le quería. Él la traicionó, una tarde más de lluvia indonesia, y ella, ya defenestrada, fue feliz porque sabía que él estaría bien.

El sacrificio y el amor son la misma cosa. Y la escena final de la película es tan hermosa…

Y se acabó.

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3 pensamientos en “Y al fin, la serenidad…

  1. La carta de despedida de Virginia Woolf a su marido es sencillamente conmovedora y de una lucidez deslumbrante.La película,me encantó.
    La vida de Brian es una joya de los Monty Pyton,algunas escenas son para morirse de risa.Después he visto otras cosas de ellos,pero en mi opinión,la mejor,sin duda,ésta.
    Un abrazo

  2. Quizás sea verdad que uno alcanza la serenidad al rendirse.
    Gracias por estos ejemplos.
    Y gracias por hacerme reir incorporando en ellos el final de Brian.
    Crees que quizás tambien Jackie Brown alcanzó finalmente la serenidad?
    Te acuerdas de cuando yo que creia que la serenidad me esperaba en las verdes colinas de Innisfree?.
    Un abrazo.

  3. Es una carta devastadora por su lucidez y entrega. La habré leído docenas de veces y siempre tiene la facultad de emocionarme. Regalé el libro que la contenía hace unos meses, pero tuve cuidado de escanear algunas e las cartas que me son especialmente queridas.

    “La Vida de Brian” es simplemente imprescindible.

    Un abrazo, Troyana.

    Hola, Mary Kate…

    No imaginas lo mucho que se echa en falta tu presencia en el mundo de mentira y en el real. Hablamos en varias ocasiones de las colinas de Innisfree, lo recuerdo. Tú inspiraste (y fuiste la primera persona en leerlo y puede que la única) aquel posteo sobre el último viaje de Sean Thornton. Y lo publicase en la página del Sr. Yume y no en la mía… lo solucionaré esta misma tarde.

    No sé cómo se alcanza la serenidad porque no creo haberla experimentado nunca. Tal vez de un modo breve (días, tal vez un par de meses), pero no puedo estar seguro. Siempre he pensado que la rendición lleva aparejada un especie de paz imposible de definir, de ahí la tontería que justifica este posteo. Pero, como sabes, me equivoco con tanta frecuencia.

    Un abrazo y un beso fuerte.

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