Sin acritud…

Recordando todo el santo día el grito de rabia que Mycroft soltó ayer en su página de Facebook: “No estoy de humor así que no lo tengais en cuenta: Que os jodan a todos. ODIO a todo el mundo”. Frase que secundo, porque mi día de ayer fue sumamente jodido también, recordé entre dos paradas de metro a ese lunático maravilloso de “Network” llamado Howard Beal, que interpretó Peter Finch poco antes de morir.

Dirigida por Sidney Lumet, “Un Mundo Implacable” (así se llamó en España, qué le vamos a hacer), cuenta la historia de cómo un presentador de informativos recién despedido por su baja audiencia pierde la cabeza y gana en lucidez al anunciar su inminente suicidio en antena. Su bizarro anuncio y las incendiarias arengas que lanza en los días siguientes provocarán que la audiencia de su noticiero se dispare dando lugar a la paradoja entre los directivos de la cadena: este tipo dice que se va a matar y por ello sube la audiencia, por otro lado si se mata la audiencia del programa volverá a hundirse.

Catódicas cuestiones al margen, Howard tiene clara una cosa: No quiere vivir en un mundo que aprecia a las cosas y no a las personas. No quiere vivir en un mundo en el que se aborrega por defecto al personal. No quiere, por fin, pertenecer a una historia que considera a los idiotas como modelos a seguir.

“El periodismo televisivo consiste en gente que no sabe escribir entrevistando a gente que no sabe hablar para gente que no sabe leer”

Y hay días que te gustaría asomarte a la ventana y gritar tu rabia, como ocurre en “Network”. Pero luego recuerdo que ayer me vacunaron contra la rabia y noto que mi bilis disminuye su potencia. Y que mañana volverán a vacunarme y como esa (dolorosas todas) llegarán tres más en menos de un mes. Y como colofón puede que me ingresen para suministrarme la jodida hemoglobina antirrabica. Y mientras, el capullo del dueño del perro que me mordió sin motivo (le maltrataba cuando pasé por allí, por eso el animal la pagó la conmigo) comiendo jodidas hamburguesas frente a un televisor mientras ve Gran Hermano o Aída.

“Usted y otros 62 millones de americanos están escuchándome ahora. Porque menos del tres por ciento de ustedes leen libros. Porque menos del quince por ciento de ustedes lee periódicos. Porque la única verdad que ustedes conocen es la que se cuenta a través de la televisión. Justo ahora, existe una generación completa que nunca ha conocido nada que no salga del tubo de la televisión. Este tubo es el evangelio, la ultima revelación. Este tubo que puede fabricar o derribar Presidentes, Papas y Primeros ministros. Ese tubo que es la más terrible, la más maldita fuerza divina en un mundo global sin Dios. Y pobres de nosotros si alguna vez cae en manos de la gente equivocada y es por lo que, pobres de nosotros, Edward George Ruddy murió. Porque esta compañía está ahora en manos de la CCA, la Corporación de Comunicaciones de América. Hay un nuevo presidente de la junta, un hombre llamado Frank Hackett que se sienta en la oficina de Mr. Ruddy en el piso veinte. Y cuando la doceava mayor compañía en el mundo controle la más terrible, la más maldita fuerza divina de propaganda en un mundo global sin Dios, quién sabe que mierda será pregonada como la verdad en esta red televisiva. ¡Así que escúchenme! ¡Escúchenme! La televisión no es la verdad. La televisión es un maldito parque de atracciones. La televisión es un circo, un carnaval, una trouppe itinerante de acróbatas, cuentistas, bailarines, juglares, monstruos de barraca de feria, domadores de leones y jugadores de fútbol. Estamos en el negocio de matar el aburrimiento. Si quieren saber la verdad, acudan a Dios, acudan a sus gurús, búsquenla en ustedes mismos porque es en el único lugar donde van a encontrar la auténtica verdad. Pero amigos, nunca van a obtener ninguna verdad de nosotros. Nosotros les diremos cualquier cosa que quieran oír. ¡Nos encanta hacerlo! Les diremos que Kojak siempre atrapa al asesino, y que nadie tiene cáncer en la casa de Archie Bunker. Y no importa en que problemas se halle nuestro héroe favorito, no se preocupe. Sólo mire su reloj, y dentro de una hora, él saldrá airoso de cualquier situación. Nosotros le diremos cualquier mierda que quieran oír. Manejamos ilusiones, amigos. ¡Nada de ello es verdad! Pero ustedes sentados ahí día tras día, noche tras noche, gente de todas las edades, colores y credos – nosotros somos lo único que conocen. Están empezando a creer en las ilusiones que tejemos aquí. Están empezando a creer que este tubo es la realidad y que sus propias vidas no son reales. Hacen lo que el tubo les dice. Visten como el tubo les dice, comen como en el tubo y educan a sus hijos como en el tubo. Incluso piensan como en el tubo. Esto es una locura colectiva. Ustedes son maníacos. En el nombre de Dios, ustedes son la realidad. Nosotros somos ilusión. Así que apaguen sus televisores. Apáguenlos ahora. Apáguenlos y déjenlos apagados. Apáguenlos en medio de esta frase que les estoy dirigiendo ahora. ¡Apáguenlos!”


Anuncios

4 pensamientos en “Sin acritud…

  1. A Network se la homenajea en el piloto de la excesivamente amable (pero inteligente y entretenida) Studio 60 de Sorkin.
    Filme a revisar, que lo vi cuando era adolescente.

  2. La frase es tremenda y el oscar merecidísimo, pese a que se lo quitó nada menos que a deNiro en TAXI DRIVER… (palabras mayores); eran otros tiempos. Y bien que podría repetirse la historia este año, a causa del oscar póstumo, con Heath Ledger… Acordémonos de Tracy, Dean… etc…
    Personalmente, creo que Sidney Lumet es un caso único en U.S.A., poseedor de un espíritu crítico que le impide no llamar a las cosas por su nombre. Y se agradece…

  3. Película a revisar o a descubrir, Mycroft. No la he visto. “Network”, de todos modos, ha envejecido fatal. La vi hace unos cuatro años y se caía a trozos.

    El Oscar es más que merecido, dvd. De Niro se sale pero Finch no se queda atrás. Está tan metido en su personaje que lo hace suyo, y si no que se lo pregunten a los compañeros de rodaje que debieron padecerle. Se pasaba crispado todo el día. Ledger está soberbio en “El Caballero Oscuro”. Era el papel que debía encumbrarle y ya no verá. Le ha ocurrido como a Finch o a Massimo Troisi. Lamenté mucho su muerte.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s