En lo más crudo del crudo invierno…

Hoy, sobre las siete, el termómetro marcaba -4 grados en el centro Cucumberland. Y en el largo camino de retorno a casa recordé lo mal que lo pasó Joel Fleischman cuando llegó a Alaska. El frío era intenso, se sentía perdido y no conocía a nadie en aquel pueblo cuyos habitantes parecían tronados. Nunca se marchó de allí. Años después, cuando tuvo la posibilidad de hacerlo, se sentía demasiado apegado a aquel lugar como para abandonarlo.

En un episodio, Joel visitaba al hombre más solitario del mundo, un guardia forestal destacado en el norte cuya misión consiste en otear el horizonte en busca de posibles fuegos. No ve a nadie durante 364 días. El día restante del año recibe la visita del médico más cercano con objeto de realizarle un chequeo. Y es curioso, pero el guardia forestal resultó ser un tipo sabio al que la soledad, lejos de volverlo tarumba, le había dotado de gran lucidez.

La magia de “Doctor en Alaska” se contenía en menos de una hora semanal. Cada episodio era distinto del anterior pero igual de pleno. Los habitantes de Cicely son solitarios acompañados en perpetua búsqueda de sí mismos y del otro. Para el habitual seguidor de la serie no resulta extraño que las pocas parejas que habitan el pueblo sean “poco convencionales”, muy alejadas, en cualquier caso, del ideal de parejita recién casada. Está la feliz pareja de gays que regenta un hotel y que provocan que el homófobo y racista Maurice amplíe su mente ya desperazada tras la aparición de un hijo medio coreano.  Está Holling, sextuagenario casado con una chica de dieciocho años (Shelly) porque en su familia abundan los tipos centenarios y él se considera recién llegado a la madurez a los sesenta. Está el mejor cocinero del mundo, que vive solo y se desplaza descalzo por el bosque, y su hipocondríaca esposa. Poco más hay que contar…

Y hay un expresidiario filósofo que trata de comenzar de nuevo lo más lejos posible de mundanal ruído; y un tipo medio esquimal que ama el cine apasionadamente y se cartea con Scorsese y Woody Allen; y una enfermera llamada Marilyn que  nunca habla y a la que todos aprecian pese a ello (o tal vez a causa de ello). Y está Maggie, claro, la piloto gafe cuyos novios mueren espachurrados por satélites descontrolados. Con ella Joel vivirá un romance que tardó demasiado en comenzar y acabó demasiado pronto. La química entre ellos se podía sentir desde que el primer momento en que él piso las calles de Cicely.

Hay mucho más, pero luego Joel, preso de un arrebato místico, se fue a las montañas para no volver y llegó un nuevo médico apellidado Capra. Ya nada fue igual…

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4 pensamientos en “En lo más crudo del crudo invierno…

  1. el expresidiario filósofo es el locutor de radio? ese es mi personaje preferido, tan cool y tan grunge, totalmente mi tipo a los 15 años. no sabía que fuera expresidiario, me faltaron muchos capítulos por ver, sobre todo del principio. reconozco que nunca pude seguir la serie completa, pero me encantaba.

    dato curioso: el pueblo donde se rodó la serie al completo no está en alaska, sino en el estado de washington, y se llama rosslyn, como el bar de la serie. de hecho, no es ningún decorado, sino que es cicely tal y como se veía en la tele. hace unos años tuve el placer de tomarme una cerveza en ese lugar y de pasar tanto frío como supongo que pasan en alaska. fue uno de los días más chulos de ese año.

  2. Lo es. Chris por la mañana, nada menos. Un tipo que le caía bien a ellos y mejor a ellas. Normal que te gustase, me gustaba hasta a mí. Era expresidiario, sí, lo que le dotaba de cierto malditismo que se unía a su potente aura de perdedor consecuente consigo mismo. La serie era fantástica. Si tienes oportunidad de recuperar alguno de aquellos capítulos, hazlo, Laura.

    Sí, sabía que la serie se rodaba en Washington, pero ignoraba que fuese en un pueblo llamado Rosslyn. Y siempre pensé que se trataba de un decorado y no de un pueblo real. Gracias por contarmelo. Olvidaba que viviste en Seattle no hace mucho, no te pillaba demasiado lejos aquel lugar, chica viajada. Qué envídia, tomarse una copa en el bar de Holling.

  3. A mí me pilló creciendo todavía. Cuando realmente más me podía interesar ya había terminado. El año pasado comencé a ver algunos capítulos de la primera temporada no me engancharon, pero creo que fue más por culpa mía, que arrastraba una necesidad muy grande de ver cosas banales. En cualquier caso Chris era el personaje que me resultó más interesante.
    Volveré a verla.
    Me recomiendas algún capítulo en especial?

  4. Te recomendaría muchos capítulos. En concreto (y creo que pertenece a la primera temporada) aquel en el que los hombres del pueblo corren desnudos por sus calles camino del lago al llegar la primavera. Lamento mucho que no te enganchase, a veces ocurre que algo que esperas con ansiedad no cubre las expectativas que habías depositado en ello. Dale otra oportunidad dentro de algún tiempo, puede que entonces te llegue.

    Y sí, es cierto que Chris tenía algo especial. Chris por la mañana emitiendo desde la K-OSO. Un perdedor que supo ganar. Rara combinación.

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