Y así una bronca derivó en un posteo…

El pasado miércoles cumplí con la consulta médica que me restaba sin mucho que contar al margen de la tremenda bronca que me dedicaron las dos neurólogas que me han tratado. A su juicio, mi actitud deja mucho que desear:

“Parece como si todo te diese igual”, me dijo una de ellas.

Luego me reprocharon que tanto mi autoestima como mi ánimo se vean tan dañados. Les contesté que he vivido tiempos mejores y que éste está siendo un mal año para mí. Un terrible año en el que he perdido a demasiada gente. “No, no soy feliz”, les contesté. Entonces una de ellas dijo algo precioso:

“La felicidad aparece cuando menos la esperas”

Tengo en mente esa frase desde las dos de la tarde del pasado miércoles. Podría ser la frase del año, superando a la que escuché hace un par de semanas en Cucumberland:

“No fui a trabajar el lunes porque me operaron el nabo”

Literal, palabra. El tipo que la pronunció se lo contaba, a viva voz, a una respetable señora con permanente recién recogida que parecía muy interesada en el relato.

Pero no, la frase de este aciago año es para Paloma…

Paloma es una niña de ocho años embutida en el cuerpo de una mujer de treinta y siete. La conocí el pasado verano en un pueblo de Cáceres. Sus padres (orgullosos vallecanos trasplantados en la Vera) se sorprendieron al ver el rápido cariño que me tomó. Lo cual demuestra que incluso el ser más vil tiene sus momentos de gloria. La frase podría ser cualquiera de las que me dedicó durante los cinco días que allí estuve: “Qué guapo eres” o “Qué majo eres”. Palabras que demuestran su generosidad, cuando no su miopía. Pero no, la que realmente me descolocó llegó cuando Paloma se puso seria y me dijo solemnemente…

“Tienes el corazón limpio”

Evidentemente no es así, mi corazón (si lo tengo, cuestión por determinar) es negro como el futuro de Bush jr. Pero escuchar aquellas palabras procedentes de un auténtico corazón puro me sorprendió tanto a mí como a los se encontraban allí.

Y en su honor, aunque nunca leerá este posteo, va dedicadada esta pequeña galería de personajes (cinéfilos) bondadosos. Tipos generosos que anteponen los intereses ajenos a los suyos propios, algo poco habitual. Todos son personajes de mentira, por supuesto. Por aquí no encontrarán a Tolstoi repartiendo sus riquezas entre los pobres al grito de “Qué podemos hacer”, que decía el escritor ruso en referencia a la pobreza que asolaba su país. La verdad, no lo sé, no tengo respuesta. De momento ahí van mis cinco personajes puros y cinéfilos que tal vez merecieron mejor suerte de la que tuvieron…

BOO RADLEY (“Matar un ruiseñor”)

Boo tallaba figuras de los niños a los que espiaba para exocizar la esperanza de una infancia que no tuvo y una vida que no tendría. Sublimó en ellos las aspiraciones que era capaz de trazar desde su considerable retraso mental. Luego le culparon de ser un tipo antisocial, como si no fuese evidente que lo era. El sótano de su casa carecía de buenas vistas, pero él supo inspirar los mejores títulos de crédito jamás filmados.

THEOPHILUS NORTH (“Mr. North”)

Cuando Mr. North llegó a aquel pueblecito de Nueva Inglaterra rápidamente se extendió el rumor de que era un tipo gafe. Todo el mundo le rehuía y el que no le gustase hablar de su pasado y fuese escéptico en lo referente a su futuro impidió que su bondad ganase mayor terreno. Y lo cierto es que el hecho de que un latigazo eléctrico sacudiese las manos de todo aquel que se las daba y le gustaba, no le hizo más popular. Y así fue, hasta que conoció a una chica diferente…

FORREST GUMP (“Forrest Gump”)

La verdad es que el personaje cinéfilo poco tiene que ver con el divertido Gump literario que inventó Winston Groom, pero como esto va de cine citaré al tipo que diseñó Robert Zemeckis.

En la inolvidable película que lleva su nombre, Forrest Gump destila frases que suelen utilizarse a modo despectivo: “Tonto es el que hace tonterías”, “La vida es como una caja de bombones”, etc… Pero lo cierto es que hay mucho más en la película de lo que el propio director creyó estar perpetrando. Gump es inocente hasta la náusea, cierto, y también tiene frases que no se deben olvidar:

Jenny: ¿Tuviste miedo cuándo estabas en Vietnam?

Forrest: Sí. Bueno, no lo sé. A veces dejaba de llover el tiempo suficiente para ver las estrellas… y entonces todo estaba bien. Era como aquella vez que vi amanecer en el bayou. Había millones de destellos en el agua, como en aquel lago. Era tan claro, Jenny, como si hubiese dos cielos uno encima del otro. Como aquella vez en el desierto, cuando el sol se puso en lo más alto y el mundo pareció detenerse. Era tan bonito.

Jenny: Ojalá hubiese estado allí contigo

Forrest: Estabas…

JOHN SINGER (“El Corazón es un Cazador Solitario”)

Sordomudo que no gilipollas, como muchos entendieron a John. Su actitud ante la vida queda reflejada en el gesto que hace cuando baja del autobús en la primera escena de la película que dirigió Robert Ellis Miller. Resignación que no rendición. El hecho de no poder hablar le convertía en el perfecto complice de los anhelos y deseos ajenos, sublimando los suyos propios. Les escuchó a todos, pero quedó prendado de Mick, niña precoz que le prestó atención y junto al que se refugió de un mundo que no le gustaba. Y todo debería haber acabado mejor, pero Carson McCullers (autora de la novela) era consciente de que las cosas no tienen porqué acabar bien.

JOHN DOE (“Juan Nadie”)

Si eres un vagabundo y alguien te ofrece un plato de comida caliente y un lugar seco en el que dormir, no lo dudas, aceptas. Así le ocurrió a John Doe, títere con cabeza de una campaña populista creada para perpetuar el poder de los que siempre han mandado. Sin embargo, su orgullo era fuerte y difícil de domar. Su caída en desgracia acabó con movimiento social ilusionante que llevaba su nombre y con él en la azotea del edificio del ayuntamiento dispuesto a sacrificarse por una buena causa. Ocurrió un día de año nuevo. Y a veces las almas grandes mueven montañas. A veces…

 

Anuncios

4 pensamientos en “Y así una bronca derivó en un posteo…

  1. qué post tan bonito, alex. has hablado de dos de mis personajes preferidos del mundo mundial, john singer (por supuesto) y bo radley (aunque para mí es todo matar a un ruiseñor, la película que definió el final de mi infancia).
    la bondad es un rasgo muy poco estimado hoy en día, te lo digo yo que trabajo con niños y no paro de escuchar a padres diciendo “es demasiado bueno, le van a dar dos palos, tendrá que espabilar”.
    en mi últimas crisis personales, cuando me cuestiono el mundo, el significado de todo y sobre todo mi papel en todo esto, siempre llego a la misma conclusión. lo único que queda es la bondad.

    interesante pensamiento para empezar el fin de semana. gracias alex.

  2. A casi todo el mundo le ha marcado en mayor o menor grado “Matar un Ruiseñor”. En mi caso, cuando era un crío observaba cada día el libro expuesto en un céntrico kiosko. Al final, gracias a una extraña carambola, acabó en mis manos. Tanto el libro como la película son muy especiales para mí. Al final Boo Radley incluso dio nombre a un grupo: The Boo Radley’s. Y cómo tallaba el tío…

    Se da por hecho que debemos aprender a vivir a base de golpes. Por eso el encontrarse con alguien que ha mantenido su inocencia intacta es tan infrecuente. “Lo único que queda es la bondad”, bonito principio, Laura.

    Gracias a ti.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s