Once Upon a Time…

Tres villanos imposibles

Una princesa que no sabe que lo es…

Un granjero…

…que se convertirá en pirata

Un usurpador que necesita una esposa…

Un milagrero desastre y su mujer…

Un clérigo que oficia «marimonios»

Un abuelo que cuenta cuentos…

Mark Knopfler jurando que jamás volverá a amar…

I Will Never Love Again

Una frase inolvidable…

«Me llamo Iñigo Montoya. Tú mataste a mi padre. Preparate para morir»

Y un final feliz…

17 pensamientos en “Once Upon a Time…

  1. Suscribo lo que dices de esta pequeña e inmortal joya y añado: El perfecto ejemplo de cuándo saber parar a tiempo. Si Reiner se hubiese centrado luego en producir o cuidar bonsais, nos habría ahorrado lindezas como SLEEPLESS IN SEATTLE, THE AMERICAN PRESIDENT o GHOSTS OF MISSISSIPPI, que no legan ni a telefilm de telecinco ¿Le haría ésta el primo listo y luego lo hundió en un lago de la américa profunda para quedarse con todo el mérito? Cosas más raras he visto.

  2. Qué maravilla de película… ¿la pusieron este fin de semana en la tv, verdad? Lo leí pero no pude verla… Es una de esas películas cuyo visionado me pone de buen humor…

  3. Yo la vi y se la hice ver a mis hijos, que ya han (re)visto más veces que yo mismo. Es una obra maestra, en su ninguneado género. Me pregunto la razón de ese apartamiento. Un abuelo como Peter Falk(Colombo) hubiese querido tener yo… Ay

  4. Hombre, «Sleepless in Seattle» es de Nora Ephron. Es que la acabo de citar hace un par de posteos. Y además, es de su época interesante, cuando firmaba guiones sólidos.

    Yo es que soy fan fatal de Rob Reiner. Cierto es que «El Presidente y la señora Wade» y alguna otra que citas son muy mejorables. Pero, por poner un ejemplo, «Dicen por ahí» es una comedia muy bien resuelta. De su primera época solo puedo decir cosas buenas, muy buenas o superlativas.

    Knopfler tiene crédito, Mycroft. Ya sé que sus detractores son muchos, pero soy de los que piensan que firmó (con Dire Straits) algunos de los mejores discos de los 80. Luego, ya en solitario, creó algunas bandas sonoras soberbias («Local Hero», «Cal», «La Princesa Prometida», «Última salida, Brooklyn»). Se le puede perdonar que lleve 15 años sin dar una nota bien.

    No he visto «The Fall», pero prometo que en cuanto mi cabeza se despeje la pienso ver. He leído mucho sobre ella. Te avisaré si necesito esos subtítulos.

    Maravillosa, Amaya. Una joya que pasaron el último fin de semana, sí. Verla no sólo pone de buen humor. Te hace creer en imposibles.

    Una obra maestra, no lo digas con la boca pequeña, Emilio. Una obra maestra de cualquier género. Perfecta en cada minuto de su metraje.

    Mi abuelo materno se parecía mucho al Peter Falk de la película. Lástima que pudiese disfrutar tan poco tiempo de él.

  5. Gran razón que tienes, sorry. Por un maquiavélico traspapel, unido al gran enfado que me produce hablar de Rob Reiner (¿sabías que anunciaba masajes para bebés…?), he confundido la equivocación. Reiner hacía un pequeño papel y la película, por llamarla algo, era de la Ephron, otra que tal baila. Es que este tipo de cine, aparte de secarme la boca, se me amontona en una pasta sin forma. Mil perdones de todas fomas; vamos, que sólo era cuestión de pinchar en wikipedia… saludos.

  6. Knopfler no lleva quince años sin dar una buena nota. Sus discos en solitario, aunque carentes del brío rockero de antaño, menos vigorosos, más alojados en el country sobón que a veces aturde a los que no hemos nacido en Louisiana o en Wichita Falls, son buenos. Lo son de un modo lánguido, como el propio Mark, que es un tipo aséptico, poco glamuroso, perdido en el monstruoso circo del especáculo, pero honesto. Es que el bueno de Mark, al que casi veo en Atarfe, Granada, hace poco, me cae muy bien. Sólo por esos discos ejemplares de los 80 (y atrás, en los setenta, ese Communiqué) ya valdría para ilustrar alguna fortuita enciclopedia del rock. Mira que me gusta Sultans of swing, señor. Buenos días, caballero Herrera, tenga ud. el mejor de los días posibles, y excuse este exabrupto mañanero. Cuídese mucho. Mucho.

  7. Que no hombre, nada de pedir excusas por esa tontería…

    De hecho, la Ephron firmó el guión de «Cuando Harry encontró a Sally». Son buenos amigos según se cuenta. Insisto en que Nora Ephron hizo películas muy estimables durante aquella época. «Qué le pasa a mamá», per example. «Sleepless in Seattle» funciona como un reloj suizo (de los buenos). Otra cuestión es que guste más o menos.

    ¿Desde cuando hay que disculparse por emitir una opinión, Emilio? La tuya es consecuente y está bien argumentada. Sigo pensando que sus últimos años han sido una pérdida de tiempo. No encuentra su lugar. Le puede su amor por un género que no es el suyo. «Communiqué» es impresionante. Como lo es «Brothers in Arms» o «Love Over Gold», de eso no cabe duda. E insisto en que firmó algunas bandas sonoras exquisitas. Algún día te cuento en primera persona algo que ocurrió durante el concierto de los Dire Straits que vi en Vallecas hace la tira de años. Ellos eran así…

    Lo de mejor guitarrista del mundo (con permiso de Gary Moore), fue un sanbenito con el que Knopler tuvo que cargar durante años. Si se lo creyó o no es algo que desconozco, Mycroft.

  8. Eso de mejor o peor…los guitarristas son diferentes. A mi me gusta Mike Bloomfield precisamente porque se ponía al servicio de las canciones.
    Y me gusta Robert Fripp porque rompe, no se limita a seguir un cliché, y cuando hace musica «experimental» no engaña: Te lo deja claro. Tiene discos casi de arpegios y punteados locos, pero no te da la brasa: Los saca con otro nombre, y es un experimento para enseñar guitarra a jovenes musicos.
    Knopfler esta encantado con ser el mejor guitarrista del asilo, del club de bridge, de la estática del aburrimiento.
    Guitarristas buenos los hay a puñados. Muchos son solo mercenarios. Frusciante con Red Hot da hasta pena. Y luego te saca alguna canción por solitario que vale oro.

  9. John Frusciante es un guitarrista excepcional, como bien apuntas, Mycroft. Todos los que citas son buenísimos (y conste que lo digo como guitarrista amateur). Pero creo que nadie se puede equiparar en pasión desplegada al Gary Moore de los setenta y ochenta.

    Eso que dices de Knopfler me ha hecho reír. Su técnica es espectacular. Cuento la anécdota que le iba a contar a Emilio. Durante un concierto madrileño, los Dire Straits empezaron a tocar «Romeo & Juliet». Al cabo de unos siete minutos, con la letra de la canción agotada, pensé que era el momento de ir al baño (las cervezas decidieron no aguantar más dentro de mi vejiga). Regresé, quince minutos después, y seguían tocando la misma canción con la misma letanía de fondo. Pesaos…

  10. Las tres pelis de tu categoría «Once upon a time» (es por categorías como voy leyendo tu pasado) son maravillosas. Big fish la ví por primera vez hace poco emocionada, regocijándome como si hubiera descubierto un tesoro. Amélie es, bueno, casi una forma de vivir con la que conecto bastante. Y la princesa prometida la ví en la adolescencia, en el cole, y la frase «me llamo Iñigo Montoya etc…» la repetimos hasta la saciedad por aquellos días unas cuantas amigas, una frase-guiño porque una de nosotras salía con un chico que se llamaba precisamente así.

    (mañana toca Gary Moooore en mi ciudad)

    Besos.

    • Tengo un especial apego por «Big Fish». Las circunstancias suelen hacer que lo que vives en ese momento adquiera una tonalidad determinada.

      Sin darme cuenta (y sin proponérmelo) empecé a repasar tu pasado bloguero. Es algo que sólo he hecho tres veces antes. La última vez, me llevó dos meses el hacerlo (acabo de terminar). Me pone triste terminar de descubrir algo que me gusta, por eso acabé por leer dos o tres posteos diarios con la esperanza de dilatar su final. Da una impresión extraña el pasear por rincones poco frecuentados. Como estar al cuidado de una casa que no es tuya.

      Gary Moore, qué envidia. Lo pasarás bien. El espíritu de Thin Lizzy te acompañará esa noche.

      Besos.

  11. Leeme despacio, es lo que iba a pedirte hoy. Ya no hace falta. Me gusta tenerte por ahí. Ahora estás en mi época más feliz, después te espera otra triste…

    Yo también te dosifico, aunque tengo ventaja porque posteas con frecuencia. Estoy en tu pasado y en tu presente al mismo tiempo, es curioso. De ánimo andamos parecido, antes y ahora, lo cual resulta también curioso.

    (al concierto no voy, me estoy perdiendo uno de esos «conciertos que debes ir»? Glups.)

    Besos, buen finde.

    • No hace mucho tiempo me preguntaron por qué siempre tenía tanta prisa. Y es cierto. Desde hace un año hablo y escribo atropelladamente. Algo palpable, sobre todo, desde el mes de julio. Me falta pausa y paz y me sobra ansiedad.

      Leo despacio porque me sentí a gusto la primera vez que visité tu casa virtual y vi aquella nevera vacía llenándose. Leo despacio, venciendo a mi impaciencia, porque me gusta que esta sensación de encuentro dure algo más.

      Comentar en tus posteos felices me produce pudor, de modo que salto al siguiente con la sensación de haber sido testigo de un asunto ajeno y demasiado privado. Es curioso que el desamor produzca menos incomodidad en el que lee. Me gustó mucho tu historia de la empresa, que fundaste junto a Angéline, que regala abrazos en los aeropuertos. Sea o no ruinosa, no es mala idea. Deberíais ampliarla a estaciones de tren y de autobús (las que yo uso, sería un cliente potencial).

      Sí, es uno de esos conciertos que se deben ver. Aunque hace tiempo que Gary Moore toca con el piloto automático conectado. No sientas que te has perdido nada.

      Feliz finde, Princesa. Besos.

  12. A mí también me falta paz.

    (La empresa funciona también en andenes. El año pasado abrimos dos departamentos: complete su infancia y rellene sus huecos. Enviamos una nube con forma de corazón a una persona, unas sandalias de plástico de esas de playa a otra, un cuento de Bambi…ahora está un poco parada porque todavía me cuesta mirar hacia afuera. Pero es el mejor trabajo que he tenido nunca.)

    No sientas pudor o siéntelo si quieres pero recuerda que si no quisiera que se leyera no lo habría colgado ahí. Y no te preocupes si vence la impaciencia, voy a seguir por aquí.

    Con lo del concierto ya me dejas más tranquila. 😉

    Me gusta el post, creo que volveré a este rincón.

    Hoy hace sol. Por fin. Un beso.

  13. Lo leí: complete su infancia. Michel, al que tienes linkeado (psicopatía) escribió no hace mucho que la infancia que nunca tuvo llamó un día a su puerta. Mi infancia fue feliz e infeliz a ratos. Los momentos de felicidad eran sublimes, luminosos. Los de infelicidad tan duros que parecía que el mundo se iba a acabar. Todo es extremo cuando tienes 12 años.

    Lo sé, sé que si lo has colgado era porque así lo sentías. Pero es inevitable sentir pudor ante la felicidad ajena. No sé si esto te convierte en un ser vil, pero es así.

    Por aquí hace un calor horrible, más propio del verano, desde hace días. Ahora parece que se ha nublado lo que provoca que el calor se esté convirtiendo en bochorno. Bochorno que evitarás al no ver a Gary Moore. De veras que no tiene nada que ver con el guitarrista prodigioso de los 70 y 80.

    Besos.

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