Insomnia…

“La guerra no sería tan mala si pudiésemos dormir más”

“Sin Novedad en el Frente”. Erich Maria Remarque

Convencido de que moriré atropellado (hace pocos días gasté mi séptima vida), queda por comprobar qué causará tal atropello. Y por K.O., creo que debo atruir ese mérito al insomnio.

Así que, apoyándome en aquel posteo que escribí hace un año, y cómo ni los médicos aciertan a averiguar qué provoca mi falta de sueño, me apoyaré en mi memoria cinéfila para tratar de desentrañar los motivos…

Opción “Insomnia” Atormentado por los remordimientos.

Pacino duerme poco en “Insomnia”, y que le asignen un caso en Alaska en pleno verano (con 20 horas de luz) como que no ayuda demasiado. Su desesperación en la escena en la que coloca tablillas en las ventanas en un vano intento por bloquear el acceso de la luz, es uno de esos momentos que no se olvidan seas o no insomne. Su pasado le atormenta y le persigue cual poeta romántico.

Nivel de probabilidad: De momento escaso. Aún no tengo demasiados esqueletos que guardar en mi armario. En el futuro ¿quién sabe?…

Opción “Insomnio”… Causas emocionales.

En la película de Chus Gutiérrez no duerme ni Dios (nunca mejor dicho). De hecho, es como si los dioses se entretuviesen en descolocar vidas para matar el aburrimiento. En esto, nos encontramos con una parturienta en plena crisis emocional; con un estudiante de bellas artes que quiere que le quieran sin éxito; con una abandonada por su novio que busca respuestas y con un tipo a punto de casarse al que el vértigo de la responsabilidad le ahoga. Todos necesitan amor pero ninguno lo hallará. Eso sí, dormir no lo hacen ni en el encamado cartel de la película. Lo mejor, su eslógan: “Si no puedes dormir, cómo coño vas a soñar”.

Nivel de probabilidad: Subiendo…

Opción “Cashback”… Abandonado y jodido con demasiadas preguntas sin respuesta.

Ben, el protagonista de “Cashback”, decide trabajar por la noche en un supermercado para sacarle rendimiento a su falta de sueño. Y como su vida no le gusta, se inventa una realidad alternativa en la que la belleza sustituya la ruindad que le rodea. Menuda tarea. Sueño no tendrá, pero trabajo…

Nivel de probabilidad: Sube un escalón más y casi toca el techo…

Opción “Algo para recordar”… Pérdidas sin superar.

En la película de Nora Ephron tan pésimamente rebautizada por aquí (“Sleepless in Seattle” es su acertado título original), Tom Hanks no consigue superar la muerte de su esposa hasta que el azar, un programa de radio (audazmente intervenido por su repelente hijo) y el cine, pongan a otra náufraga emocional (Meg Ryan) en su camino. Y digo yo que eso encontrarse en el Empire State (por muy trillada que esté la idea) debe ser de lo más mejor…

Nivel de probabilidad: Se acerca peligrosamente a la diana. He vivido tiempos mejores, la verdad.

Opción “Cuando llega la noche”… Hastío vital, puro y duro.

Ed (Jeff Goldblum) no tiene demasiados motivos para ser feliz. Atrapado en un trabajo que no le gusta y engañado por una esposa a la que no quiere, gasta sus noches entre aparcamientos y diners baratos en los que tomar un café a las cuatro de la madrugada no llame la atención. Y así será hasta que Diana (Michelle Pfeiffer) se cruce en su vida y ésta se convierta en una montaña rusa. Memorable película y memorable escena final en la que Ed por fin consigue dormir. Y es que no hay nada mejor para atraer al sueño que recuperar la ilusión al estilo criollo; lease… una persecución en coche, un pirado (David Bowie) que encañona tu boca con una pistola y una rubia con ojos de cielo que decide quedarse a tu lado en lugar de largarse con la pasta.

Nivel de probabilidad: Bufff…

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8 pensamientos en “Insomnia…

  1. A mí me diagnosticaron no hace mucho una especie de apnea del sueño. Me despierto sobresaltado, me falta el aire el tiempo suficiente como para alarmarme yo y alarmar a quienes tengo cerca. Los sueños los incorporo a mi agitación y me da por imaginar que he tragado algo enorme que me obtura la garganta. Como el tiburón de la peli de Spielberg pero en plan doméstico. Al día siguiente me duele la garganta y no paro de pensar que parte de lo soñado se ha incorporado a la realidad. Como el poema de Milton. Un hombre sueña un jardín y sueña que le entregan una rosa en ese jardín. Se despierta y observa, en su mano, la rosa. Tendría que hacer yo un post con un inventario de soñadores convulsos. El tuyo, como siempre, deleitoso. Cuídate. No le metas a mano a Pessoa. Todavía.

  2. Así, a bote pronto, puedes incluir (si quieres) una muy mala (de lo peor de Scorsese) que se llamaba BRINGING OUT THE DEAD y que aquí traducieron por “Al límite”, o algo así. Pero ya te digo que es muy mala. Iba de un paramédico, de esos que van en ambulancia a toda hostia, que no puede dormir y tiene crisis de ansiedad… Flojita, flojita. El inicio de la decadencia de Nicholas Cage y Patricia Arquette. Por fortuna, parece que a Scorsese no le influyó demasiado. Saludos.

  3. Qué voy a decir yo del insomnio, que padezco hace varios años… Me ha gustado mucho la comparativa…

    Recuerdo aquella película “Peligrosamente juntos”, en la que R. Redford combatía el insomnio bailando claqué y viendo películas antiguas….

  4. Ten cuidado, Emilio. La apnea es peligrosa. La conozco de primera mano. Aunque ahora (desde el jueves concretamente) es un dolor de cabeza tremendo lo que me tiene sometido.

    A veces los sueños parecen tan reales. No conocerás la película (de hecho, yo tampoco recuerdo ahora el título), pero eso que citas sobre la rosa en la mano ya fue rodado sustituyendo una rosa por un reloj. Más milagro que sueño lo que contaba aquella película creo que de Jean Negulesco.

    Pues a mí me encanta “Bringing out the dead”. Grandísimo guión de Paul Schrader, bien interpretado (por una vez) por Marty. Su problema tal vez consista en las muchas buenas ideas que contiene y lo discretamente desarrolladas que están.

    Por cierto… Marty es pero que el diablo, al menos en este lugar.

    Yo llevo cinco días que casi no pego ojo, Amaya. Espero que tu insomnio crónico (como el mío) esté últimamente controlado.

    Y Redford bailaba bastante bien en aquella película. “Legal Eagles” creo recordar que era el título original de aquella olvidada película. Por supuesto, una abogada tenía que recordarla :p

  5. Ojalá, Amaya. Son rachas, ya sabes.

    Besos.

    Marty es, además de una gran película dirigida por Delbert Mann, el apelativo con el que es conocido Martin Scorsese. Tanto por amigos como por detractores. Puedes incluirme entre los últimos. Es una larga historia…

  6. Pingback: Qué será será… « Puedo Saltar Charcos

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