Vicky, Cristina, Barcelona, ¿Woody Allen?…

Cada periodo en la carrera de Woody Allen es fácilmente reconocible por su trazo. Si la primera parte era torpe visualmente pero ingeniosa (según sus propias palabras), la última es todo lo contrario: aparente y pulcra pero vacía. Carente de soporte sólido, las vigas que soportan la estructura dramática de “Vicky Cristina Barcelona” ceden desde el principio hasta acabar hundidas en el cieno artístico. Allen parece más preocupado por dibujar personajes inestables (el de Javier Bardem es un sangrante conglomerado de tópicos) y en tratar de homenajear a la ciudad que le da cobijo, que en disponer de un argumento que dé entidad a noventa minutos fatuos.

El previsible argumento presenta a dos amigas, Vicky (Rebecca Hall), pragmática, comprometida y segura de sí misma, y Cristina (Scarlett Johansson), directora de cortos en constante búsqueda. En su tránsito por la capital catalana, conocerán a un artísta de oscuro pasado (Javier Bardem) quien les formulará una propuesta indecente que escandalizará a una (Vicky) y agradará a la otra (Cristina). Tras una viaje relámpago a Oviedo, Juan Antonio hará temblar los cimientos de Vicky tras pasar una noche juntos. La aparición de María Elena (Penélepe Cruz), ex de Juan Antonio, provocará que los acontecimientos se desborden.

Paradójico resulta que la película de más éxito (junto con “Match Point”, que es excelente aunque insuficiente) de Woody sea este olvidable batiburrillo de emociones mal encajadas en un trayecto turistico salpicado de lugares comunes. Pero es lo que su público demanda y a la crítica le entusiasma. Lo aparente siempre por encima de lo condensado. Nada hay en “Vicky Cristina Barcelona” que recuerde al Woody Allen de “Annie Hall” o “Broadway Danny Rose”. Supongo que la evolución artística tiene un precio. Y no siempre esa evolución tiene un resultado positivo más allá del halago fácil.

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Un pensamiento en “Vicky, Cristina, Barcelona, ¿Woody Allen?…

  1. Opiniones hay para todos los gustos,afortunadamente.Pero ¿¿¿por qué ese empeño generalizado en comparar Vicky, Cristina,Barcelona con las primeras comedias de Allen??¿¿¿acaso somos nosotros los mismos de hace 14 años???es imposible,¿¿¡y quíen quiere ser el mismo/a???estamos en constante proceso de ebullición, de construcción,y no podemos,aunque queramos volver atrás,y Woody Allen,no creo que sea precisamente una excepción.Este último trabajo de Woody es una comedia ligera,pero en mi opinión,no por ello carente de trasfondo,reflexión o incluso cuestionamiento personal en torno a ciertos convencionalismos inconscientemente aceptados en las relaciones.Creo que a muchos seguidores/as le ha decepcionado entre otras cosas porque han ido al cine ya habiendo leido demasiado críticas, y a veces,eso juega en nuestra contra.De todos modos, como he dicho, para gustos los colores, y afortunadamente,colores hay hasta el infinito y mucho más……
    Un saludo!

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