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Bailando en un Aparcamiento Vacío…
Decía Paul, amigo de Kevin en “Aquellos Marvillosos Años”, que la gente cambia.
Convencido ya de que los milagros no se dan o se dan en una sóla ocasión (lo que no deja de ser una angustiosa revelación), hoy paseaba sobre las dos por las mojadas aceras de Cucumberland cuando me encontré otra vez con el coche averiado que pide ayuda…

Continua en el mismo lugar en el que lo vi por primera vez (la foto es de entonces).
Mi visión de la vida cambió un mes de abril. El ser testigo de la lenta muerte de alguien muy querido al que has dedicado siete años de tu vida y el escuchar cada día sus revelaciones sinceras (marcadas por la morfina), sumado a los acontecimientos que le siguieron hace que las cosas adquieran otro significado. Me contó cosas que desconocía sobre el cómo conoció a su mujer (mi madre) y cómo se celebró su boda clandestina. Me hizo llorar en muchas ocasiones, no es frecuente ver a alguien tan rendido a otra persona. Me dijo que sabía que iba a morir, que sin ella no quería vivir, que yo debía pelear porque tenía malas cartas: “Eres un sentimental, como tu madre, vas a sufrir mucho”, me dijo. Al día siguiente de irse, metí bajo mi almohada su única foto de boda. Ella, guapísima, aparece vestida de negro, observándole embobada, y él mira la cámara con expresión asustada, como si la vida le debiera aún algo.
Mi madre me dijo una vez que debía contar su historia: “Escribe sobre lo que vivieron tus abuelos, sobre tu padre y sobre nuestra historia”, me dijo. Me sorprendió que me dijera aquello. No tengo ese don, no sabría contar todo lo que les ocurrió. Su historia es aún más dolorosa al desarrollarse en un mundo envarado sin opciones de futuro a la vista. Y su historia, me temo, acabará conmigo…
Add comment Diciembre 8, 2008
Para todos aquellos que piensan pasarán la Navidad solos…
Deben saber que todo cambia de un día para otro. Y que lo que hoy es rojo mañana se verá azul. El espíritu navideño es fantántico o muy jodido, en función del momento de cada uno. Pero nunca, nunca, pierdan la fe…
Y en especial para Mycroft, que tuvo el detalle de dedicar a un insomne esta maravilla hace un par de días (la escuché aquella madrugada por primera vez en años, varias veces)…
Les recuerdo aquello de…
“Ten fe en el futuro no en el presente”
… que cantó una vez Lennon. No pierdan la fe nunca. Lo mejor está por llegar…
2 comments Diciembre 3, 2008
Ergo…
Durante los primeros días, cuando todavía tenía fuerzas para mantener una conversación, me pidió que le hablara de mi vida y yo le conté historias sobre mi madre, sobre el tío Victor, sobre mis tiempos en la universidad, sobre el desastroso período que condujo a mi colapso y sobre cómo Kitty Wu me salvó la vida. Effing dijo que le preocupaba lo que sería de mí cuando él la palmara (la palabra es suya), pero yo traté de tranquilizarle asegurándole que era perfectamente capaz de cuidar de mí mismo.
- Eres un soñador, muchacho -me dijo-. Tienes la cabeza en la luna y me parece a mí que nunca vas a tenerla en otro sitio. No eres ambicioso, el dinero te importa un pepino, y eres demasiado filósofo para tener ningún talento artístico. ¿Qué voy a hacer contigo?…
El Palacio de la Luna
4 comments Noviembre 27, 2008
El muñeco de Burger King me da miedo…

Y por la noche (como era cuándo tomé esta foto), más…
3 comments Noviembre 22, 2008
Descanse en paz… y que no vuelva…
Hoy 20 de noviembre, aniversario de la muerte del señor que venció a los rojos y sometió a los pérfidos masones, debo homenajear al gran hombre que hizo esperar a Hitler en Hendaya (aunque la verdad es que se retrasó por causa del lamentable estado de las vías de tren españolas). Ese tipo ingenuo pero bienintencionado que aunque firmó miles de sentencias de muerte era capaz de comprarle a un charlatán un sistema que convertía el carbón en oro. Un hombre para el que mis abuelos, que lucharon ambos en el bando rival, siempre tuvieron palabras de cariño como: “ese cabrón no se muere”. Ellos fueron testigos de cómo centenares de hombres eran lapidados, fusilados o lanzados desde campanarios al vacío por masas enfervorizadas y presenciaron como sus mujeres eran rapadas y violadas por la misma turba. Mi abuelo paterno se alistó el día siguiente de saber que su hijo mayor había muerto a los 17 años en el frente de Valencia. Mi abuelo materno fue alistado a la fuerza por una patrulla republicana (las atrocidades llegaron por ambos lados, no lo olviden) pese a comulgar con sus ideas. No en vano mi abuelo era apodado “el rojo” y no sólo por su cabello intensamente rubio. Se consideraba demasiado viejo para pelear en una guerra y pensaba que su lugar estaba al lado de su mujer y sus dos hijos. De hecho, su primer hijo varón murió durante la guerra, años después, ya acabada la barbarie, nació mi madre. Pero las pequeñas historias no le importaban al caudillo, él estaba destinado a la gloria. Dijo Woody Allen, en “Todo lo que siempre quiso saber sobre el sexo pero no se atrevió a preguntar”, que al fin había descubierto la relación entre masturbación y política. Y al generalito algo le debía sonar aquello, porque presiento que el sexo no le atraía. No creo que fuese homosexual. O igual sí, no por nada el general Queipo de Llano le apodó como “Paca la culona”. Aunque tiendo a pensar que era más bien un tipo asexuado que problablemente nunca tocó a su esposa, cosa que a ella le debió congratular.
Pues bien, en honor a ese hombre que lanzó una cruzada contra el hereje, depositaré virtualmente (con ayuda de el Follonero) unas flores en su tumba. Y si sospechosamente las tres flores forman los colores de la bandera republicana es pura coincidencia, conste…

6 comments Noviembre 20, 2008
La Magia Nunca Acaba…
En “Tierras de Penumbra”, Jack (C.S. Lewis) es representado como un soñador iluso que utiliza la magia para aliviar el dolor. Sus continuas referencias a lo mágico le convierten en una anomalía dentro del envarado mundo universitario. Ocurre cuando se aferra a ella al explicar a otros profesores su novela: “Crónicas de Narnia: El león, la bruja y el armario”. Vuelve a ocurrir poco más tarde cuando en el mismo corrillo alguien lamente que la navidad es una pérdida irremediable, a lo que Jack contesta:
Jack: “Porque hemos perdido la fe en la magia”
Profesor: “Oh no… otra vez la magia”
Tal vez el momento crucial de la película sea aquel en el que conoce a Douglas (hijo de Joy Gresham). Lo primero que hace el nervioso niño es pedirle que le dedique el libro…

Joy: ¿Qué ha escrito cariño?
Douglas: (con expresión sorprendida) La magia nunca acaba
Joy: (bromeando) Y si acaba le demandas…
También Joy participará de la obsesión de Jack en la fiesta de navidad que ofrece la universidad…
Joy: ¿Ha leído los cuentos para niños de Jack?
Profesor Riley: Jack me ha leído varios extractos en voz alta. Creo que lo hace para probar mi amistad
Joy: Son cuentos llenos de magia
Profesor Riley: Enhorabuena, Jack. Has encontrado tu alma gemela
Jack: Creía que pensabas que no tenemos alma, Christopher.
Profesor Riley: Bueno, considero el alma como un aditamento esencialmente femenino, “anima” muy diferente de “animus”, la variante masculina. Así es como explico yo la sorprendente diferencia que existe entre los sexos. Si el hombre tiene intelecto, las mujeres tienen alma.
Joy: Verá, profesor Riley. Yo soy americana y las culturas distintas poseen un discurso distinto. Aclareme una cosa… ¿Está tratando de ofenderme o simplemente es estúpido?
El carácter de Joy sólo se moldea ante Jack. Se siente irresistiblemene atraida por él y trata de comprender la máxima de Lewis que le aleja de ella: Si no hay amor no hay dolor.
Joy: ¿No va a preguntarme cuándo he estado en Madrid?. La respuesta es nunca
Jack: La experiencia personal no lo es todo
Joy: No estoy de acuerdo, yo creo que la experiencia personal lo significa todo
Jack: Así que ¿leer es perder el tiempo?
Joy: No. Pero en leer no hay riesgo. Los libros no hacen sufrir
Jack: ¿Y por qué hemos de querer sufrir?
Joy: Porque así aprendemos
El mundo de Jack se reduce a las cuatro paredes de su casa y su aula universitaria. Joy se da cuenta y pretende agrandar el pequeño y seguro mundo que Jack ha construido. Lo primero que llama la atención de Joy cuando entra en el despacho de Jack es un cuadro de un paisaje colgado de la pared. Ése es su mundo. Él le contesta que se trata del Valle Dorado. El cuadro se convertirá en real cuando lo visiten en verano. Será un último gesto hacia Jack: enseñarle a vivir.
C. S. Lewis admitió que al conocer a Joy Gresham sintió lo que nunca había sentido hasta entonces. Había conocido a cientos de personas, tal vez miles, pero nunca sintió la necesidad de volver la cabeza al despedirse de ellos. Nunca sintió el desgarro interior de la despedida. El reecuentro con Joy fue aparentemente frió.



Ni siquiera estaba a pie del tren esperándola. Estaba semioculto tras un puesto de periodicos. No estaba seguro de que Joy volviese, así que al verla bajar del tren sonrió tenuemente, entre aliviado y feliz.
Pero es su relación con Douglas (el hijo biológico que nunca tuvo) la que marca el desarrollo de la película. Cada paso adelante en su relación con Joy le tiene a él como testigo. Ambos creen en la magia. Ambos son niños que creen que la puerta de un armario conduce a otro lugar en el que la magia no requiere de la fe para existir…



5 comments Noviembre 10, 2008
En 1990, Alan Rudolph dirigió “Amor Perseguido”, una especie de comedia dramática con trasfondo romántico. De su fallido experimento (que a mí no deja de gustarme) se pueden extraer varios momentos de cine puro. Y puede que el más brillante sea cuando una decaída Elizabeth Perkins regresa a su casa vacía y Tom Berenger (oculto tras una columna) le dice: “Y si te dijera que te quiero”…

El fondo de la escena está cubierto por una canción escrita en 1941 y reversionada para la ocasión por Warren Zevon y su voz cargada de nicotina y alcohol. La canción, una delicia, es inencontrable, así que he tenido que cargarla yo mismo en tono karaoke. Echenle un vistazo sin tienen tiempo (si es de madrugada, mejor), total son dos minutos y medio…
Add comment Octubre 11, 2008
Señales…
Pues pasaba casualmente por un lugar cargado de zapateros (ese insecto parecido a las mariquitas pero con el cuerpo alargado), cuando comencé a saltar de un lado a otro para evitar pisarlos (pienso firmemente que el único ser vivo asesinable es Michael Bay, sus acólitos y los mosquitos). Debía parecer el Jack (Nicholson) de “Mejor Imposible” saltado aceras agrietadas. En uno de mis saltos, caí sobre una octavilla que decía: “Las señales están por todas partes”. Recogí el papel, me intrigó aquella frase, hasta que al darle la vuelta descubrí que se trataba de una tienda de ropa vaquera en rebajas.
Dos días despues, el domingo, cogí por accidente dos monedas de un bote de metal en el que guardo los euros extranjeros que encuentro. Me costó casi dos años completar aquella colección absurda que cobraba sentido teniendo en cuenta que opté por el azar para rellenar aquella lata azul. Aún presa del equívoco, introduje una de las monedas, la de un euro portugués, en una máquina que expende barriles de pistachos, chuches varios y cacahuetes. La máquina la devolvió. Lo volví a intentar y volvió a ocurrir lo mismo, y así sucedió una tercera vez. Entonces, miré la moneda y caí en la cuenta de que se trataba de una de las piezas de mi preciada colección de casualidades improbables.
Pero es que la serendipia de hoy ha sido de traca… Perdí el metro y debí tomar el vagón siguiente en el que me encontré con un conocido al que hacía años que no veía, que desde hace tiempo vive en una ciudad lejana y que a su vez, había perdido su tren. Me pareció una casualidad sorprendente. Luego me contó que se había casado hacía dos años. Jugó a preguntarme por el nombre de su esposa y le contesté que Susana. Se me quedó mirando entre extrañado y alucinado.
Desde hace meses las señales me bombardean. Debe ser verdad eso de que estamos rodeados de señales que sólo vemos a veces y casi nunca sabemos interpretar.
2 comments Octubre 8, 2008

