El Instante…
Julio 5, 2009
Va vestida con ropa sencilla, apenas maquillada, el pelo corto, con un estilo que ya no se lleva, y sin embargo, piensa Nick, tiene un rostro tan fascinante, tan dolorosamente joven y sin reservas, evoca (se le ocurre de pronto) tal despliegue de esperanza y energía humana liberada, que por un momento llega a faltarle la respiración. Eso es precisamente lo que me sucedió a mí la primera vez que vi a Grace -una sacudida que me dejó paralizado, incapaz de tomar aliento-, de manera que no me resultó difícil trasladar esos sentimientos a Nick Bowen e imaginarlos en el contexto de otra historia.
[...]
Casualmente yo también conocí a Grace en una editorial, lo que podría explicar el motivo de que decidiera dar a Bowen el trabajo que tenía. Fue en enero de 1979, poco después de acabar mi segunda novela.
[...]
Entonces fue cuando Betty Stolowitz cogió el teléfono de encima de su escritorio y me dijo: “¿Por qué no llamamos a Grace, para que venga y nos diga lo que le parece?” Resultó que Grace trabajaba como diseñadora gráfica en Holst y McDermott y le habían encargado la cubierta de “Autorretrato con hermano imaginario”, título de mi librito de fantasmas, ensueños y angustias de pesadilla.
Betty y yo seguimos hablando tres o cuatro minutos más, y entonces Grace Tebbetts hizo acto de presencia en el despacho. Se quedó alrededor de un cuarto de hora y, cuando salió para volver a su despacho, yo ya estaba enamorado de ella.

La Noche del Oráculo - Paul Auster
Entry Filed under: De letras.... .
Trackback this post | Subscribe to the comments via RSS Feed